El golfista estadounidense Tiger Woods ha vuelto a mostrar el gran poder que tiene todo el equipo de imagen que le rodea y ante el enfrentamiento y la polémica que mantiene con el español Sergio García ha recibido el consejo de utilizar la "diplomacia".

Eso se desprende de lo que escribió en su página de Twitter en la que dijo que confiaba que el arrepentimiento de García sobre su comentario del pollo frito fuese real y recordar que la polémica iniciada hace dos semanas en el torneo The Players Championship en el TPC Sawgrass, en Ponte Vedra (Florida) debía terminar.

"The Players finalizó hace dos semanas, un tiempo suficiente para que se avance y se hable de golf", escribió Woods.

García encendió de nuevo la polémica al responder a los periodistas en la entrega de premios europeos y comentar sobre su relación con Woods que lo invitaría a "comer pollo frito", algo que en Estados Unidos, históricamente, ha sido asociado con los afroamericanos.

El estereotipo tiene varios orígenes. El fundamental reside en que el pollo era muy popular entre los esclavos, antes de la Guerra de Secesión, porque pollos y gallinas eran los únicos animales que los esclavos tenían permitido criar para consumo propio.

Mientras, los distintos comentaristas en Estados Unidos y especialistas en golf consideran que García con sus últimas declaraciones se ha puesto del lado perdedor, dejando que Woods, del que reconocen que por su personalidad y actitudes no es el más "querido" dentro del circuito profesional, ha pasado a ser el gran triunfador.

Además, el golfista español podría comenzar a tener problemas con algunos patrocinadores como le sucedió al estadounidense Fuzzy Zoeller cuando en 1997 Woods ganó su primer Masters en Augusta e hizo unos comentarios parecidos al del español.

Dado que el ganador en Augusta tiene el derecho de elegir el menú de la cena de campeones del año siguiente, Zoeller, inmediatamente después del triunfo de Woods, declaró: "Díganle que el año que viene no sirva pollo frito, o lo que sea que ellos comen".

Al igual que García, más tarde Zoeller emitió disculpas por la aseveración, pero le costó la pérdida de al menos dos patrocinadores.

García ya ha sido contactado por la compañía "TaylorMade-adidas Golf" y le recordaron que sus comentarios no van de acuerdo con "los valores y la cultura" de la empresa.

También en el comunicado oficial que han ofrecido señalan que la disculpas ofrecidas por García las consideran "sinceras" después que hablaron directamente con el golfista español, aunque seguirán analizando lo sucedido, dejando la puerta abierta a que podrían retirarle su patrocinio.

García también ha intentado hablar con el agente de Woods, Mark Steinberg, que perdió la llamada, pero ha reconocido que la recibió.

El golfista español tiene también la intención de hablar personalmente con Woods, lo antes posible, para dejar zanjado el asunto y que todo está bien.

Los expertos en imagen consideran que esa sería la mejor solución para García, dado que Woods ha pasado de ser el que originó la polémica por sus acciones "cuestionables" en el campo, a la víctima a la que se le ha ofendido con un comentario de tipo "racista", una línea roja que en Estados Unidos no se puede traspasar bajo ningún concepto.