Pasó en un abrir y cerrar de ojos de ser una joven promesa del Real Madrid al infierno de descender a Segunda División B con el Albacete. Ahora, a sus 27 años, Javier Balboa recupera la sonrisa como jugador más destacado del humilde Beira-Mar luso, que pelea por mantenerse en Primera.

"Es verdad que en el Beira-Mar vuelvo a tener ilusión, aunque siempre conservé alguna esperanza en poder reengancharme al tren y dar el salto. Aquí me han dado confianza y ésa es la clave", explica en declaraciones a EFE.

El futbolista, criado en Alcorcón (Madrid) pero internacional por Guinea Ecuatorial (país de sus padres), asegura que rechazó ofertas de ligas menores -como la ucraniana- el pasado verano para continuar en Portugal, donde, pese a jugar en uno de los más modestos equipos de la Liga lusa, cree tener mayor proyección.

El extremo acumula esta temporada cuatro goles en el campeonato y es el máximo artillero del equipo con sede en Aveiro (a 60 kilómetros de Oporto) junto al portugués Abel Camará.

"El año pasado lo acabé bien, me llegaron rumores de que había interés de algún conjunto español, pero nada concreto. Decidí quedarme, lo que busco es despertar el interés de un buen equipo y demostrar que el Balboa que pasó por clubes como el Madrid o el Benfica llegó hasta ahí porque tiene condiciones y lo vale", afirma.

El extremo sitúa el punto de inflexión de su carrera cuando optó por fichar por el Benfica a petición de Quique Sánchez Flores, técnico entonces de los lisboetas y a quien conocía de su época en las categorías inferiores del club blanco.

Los cuatro millones de euros pagados por las "águilas" en verano de 2008 le pusieron en el disparadero muy pronto. Comenzó la pretemporada participando en los amistosos con asiduidad, pero su presencia se fue diluyendo a medida que pasaban las semanas.

"Los ayudantes de Quique me decían que entrenaba bien e iba a jugar, y luego nada. En diciembre tenía salidas, apareció la posibilidad del Mallorca, pero Sánchez Flores se negó", explica.

Balboa recuerda el día en que recuperó la titularidad, contra el Vitória de Guimaraes hace ahora justo cuatro años. Fue sustituido en el minuto 37, antes incluso de llegar al descanso.

"Nunca he entendido qué ocurrió, es una espina que tengo clavada. Las cosas a Sánchez Flores le han ido bien y me alegro, pero en cierto modo perjudicó bastante mi carrera", reconoce.

Balboa apunta que por aquel entonces otro "grande" de Portugal, el Oporto, también intentó contratarlo, aunque prefirió priorizar el compromiso ya alcanzado con el conjunto lisboeta y con el entrenador español.

"Yo soy una persona de palabra, pero si lo ves desde la perspectiva del tiempo, es verdad que a lo mejor habría sido todo muy diferente si hubiese recalado en el Oporto por la forma que tienen de gestionar el club", razona.

El canterano madridista cree que en el Benfica vivió sometido a "demasiada presión" y fue tratado "injustamente". Disfrutó de sólo 344 minutos en temporada y media.

Ahí comenzó su particular calvario. Llegó cedido al Cartagena en enero de 2010, después de varios meses parado por lesión, donde pese a no jugar todo lo que quería -11 partidos, 5 de ellos como titular- se sintió bien y a punto estuvo de ascender.

De regreso al Benfica, los problemas de rodilla le volvieron a apartar seis meses del fútbol y después salió cedido con dirección al Albacete.

"Empecé jugando, pero cambiaron de entrenador varias veces y acabaron subiendo a los futbolistas del filial y jugando con ellos los siete últimos partidos", rememora.

Balboa establece el descenso con el conjunto manchego como uno de los momentos más duros de su carrera y lamenta la imagen que la sociedad tiene de los jugadores: "La gente se piensa que estás de vacaciones, creen que eres millonario como Cristiano Ronaldo por el mero hecho de haber estado en el Madrid y no sabe la cantidad de veces que acabé llorando yo solo".

"Yo noto la crisis, no como un 'mileurista', claro que no, pero sin lujos, ni Ferraris ni nada por el estilo. De hecho, ahora llevo tres meses sin cobrar", apunta.

La oportunidad de dar un nuevo impulso a su carrera se la dio el Beira-Mar, del que fue pieza clave el año pasado y con el que logró la ansiada permanencia.

Aficionado madridista, Balboa se declara sorprendido por los "pulsos a la afición" lanzados por José Mourinho y su aparente renuncia a competir hasta el final por la Liga,

Para el madrileño, el luso es un "gran entrenador" aunque le pierde "meter tanta tensión" para mantener motivado al equipo.

Miembro de la misma quinta que Roberto Soldado (Valencia), Álvaro Negredo (Sevilla), Borja Valero (Fiorentina), Javi García (Manchester City), entre otros, también lamenta la falta de oportunidades en el club blanco para la cantera.

"Por eso hay veces que hay que salir para progresar, si la confianza no te la dan en casa hay que buscarla fuera", sentencia. Óscar Tomasi