El deporte latinoamericano pasó con buena nota un año marcado por los Juegos Olímpicos y el penúltimo tramo de la carrera al Mundial de Brasil, país que decepcionó con su balance en Londres con vistas a la cita de Río 2016 y por el desempeño de su selección de fútbol, obligada a ganar en casa el título del 2014.

La carrera de nueve países por los cuatro pasajes directos y el derecho a una repesca para el próximo Mundial dejó sin empleo en el 2012 a los seleccionadores de Chile, Bolivia y Paraguay.

Además, el hombre que comenzó la preparación del equipo anfitrión, Mano Menezes, perdió el empleo al final del año y en el comienzo del mismo debutó el argentino José Pekerman, que convirtió a una desahuciada Colombia en la revelación de las eliminatorias al enlazar cuatro victorias y tomar un puesto de clasificación directa.

Pekerman heredó en Colombia el puesto que dejó a finales del 2011 Leonel Álvarez, y entre junio y noviembre Paraguay, Bolivia y Chile debieron renovar sus banquillos para tratar de salir del sótano de la clasificación, que lidera con autoridad la Argentina de Messi.

La Albirroja cambió al paraguayo Franciso Arce el 11 de junio e incorporó al uruguayo Gerardo Pelusso. Gustavo Quinteros renunció el 4 de julio y dio paso en Bolivia a la segunda era del español Xabier Azkargorta. Otro argentino, Claudio Borghi, salió por la puerta de atrás de Chile el 14 de noviembre y el 3 de diciembre llegó su compatriota Jorge Sampaoli.

Mano Menezes asumió en el 2010 y fue apartado del cargo el 23 de noviembre con pocos argumentos en su defensa, ya que sin un fútbol vistoso ni convincente, la Canarinha desperdició en Londres otra posibilidad de conquistar una medalla de oro olímpica, y un año antes fracasó en la Copa América de Argentina.

Como refuerzos de caballería y con la "obligación" de ganar el Mundial del 2014, el 29 de noviembre llegó al banquillo de Brasil Luiz Felipe Scolari, el hombre que en el 2002 condujo al país a su quinto título mundial, y como coordinador de tareas Carlos Alberto Parreira, el líder de la conquista en 1994.

Argentina y Brasil pelearon los títulos de los principales torneos de clubes pero en ambos casos la celebración se hizo en portugués. La Copa Libertadores quedó en poder del Corinthians, que impuso su superioridad al Boca Juniors.

Y la Copa Sudamericana pasó por primera vez a las vitrinas del Sao Paulo, al vencer por 2-0 al Tigre este miércoles en un bochornoso encuentro que duró solo un tiempo debido a que el equipo argentino denunció agresiones contra sus jugadores y se negó a disputar el segundo tiempo alegando falta de garantías.

Tras una larga espera y vanas intervenciones de los árbitros para convencer a la delegación del Tigre, el árbitro chileno Enrique Osses optó por poner fin al partido que coronó campeón al Sao Paulo de la undécima versión de la Sudamericana.

Cuba, con cinco oros, un total de catorce medallas y el decimoquinto puesto en la clasificación global de los Juegos Olímpicos de Londres, recuperó su poder deportivo en la región y cerró una destacada participación a la vista del mundo.

Tras Cuba completaron el liderato latinoamericano de los mejores países del medallero Jamaica en el puesto dieciocho con sus cuatro oros; Brasil, que en los Juegos de Pekín 2008 superó a los cubanos y esta vez terminó en el 38; y Colombia, revelación con el oro de Mariana Pajón en bicicrós, además de tres platas y cuatro bronces.

Brasil, que organizará en Río de Janeiro los Juegos Olímpicos del 2016, alcanzó cuatro preseas doradas, cinco plateadas y nueve de bronce, un balance deficitario, a tres de los veinte metales que las autoridades deportivas se habían propuesto conseguir.

La peor decepción se la llevaron los brasileños al perder por 2-1 la final de fútbol ante México. Fue el único oro de este país norteamericano en los juegos aunque no la única felicidad ya que las clavadistas Paola Espinosa y Alejandra Orozco entraron en el club de especialistas en saltos sincronizados que ganaron medallas en dos Juegos Olímpicos consecutivos.

Venezuela cortó una sequía de 44 años al ganar una medalla de oro en esgrima y Guatemala consiguió su primer metal, de plata, en una cita olímpica con Erik Barrondo en la marcha de 20 kilómetros.

Si Usain Bolt y sus escuderos fueron amos y señores de la velocidad en sus cuatro especialidades, el dominicano Félix Sánchez no solo superó los obstáculos de sus 35 años de edad y ocho más de inactividad, sino que careció de rival en los 400 metros con vallas.

Como si fuera poco, su joven compatriota Luguelín Santos le escoltó en la final y se quedó con la plata en un claro gesto de que ya hay heredero al trono.