David Rudisha eligió una mala noche para romper el récord mundial de los 800 metros.

El día de su coronación, con una impactante plusmarca, el sensacional mediofondista keniano se vio opacado por la enésima proeza de Usain Bolt.

Rudisha cumplió con su palabra de que iba a batir el récord mundial y lo hizo con una demostración de solvencia y vigor.

Disparado desde la salida, Rudisha registró 1 minuto, 40.91 segundos, eclipsando por diez centésimas la previa plusmarca que estableció en 2010.

Fue una locomotora imparable: se apoderó de la punta enseguida, distanciándose paulatinamente con cada zancada.

"Este es el momento que había esperado por mucho tiempo. Venir acá y romper el récord mundial es algo increíble", dijo Rudisha, se arropó con una bandera de Kenia y posó para fotografías cerca del tablero electrónico iluminado con el anuncio del récord mundial.

Fue su hora de gloria en el Estadio Olímpico. Si bien los presentes vibraron con Rudisha, el verdadero show estaba pautado unos 55 minutos después con la aspiración del jamaiquino Bolt en los 200. Todos querían verlo batir su propio récord de esa distancia.

Y Bolt volvió a encandilar con un triunfo histórico, el primer hombre que revalida los títulos de los 100 y 200.

El récord sobrevivió, ya que Bolt se quedó corto por 13 centésimas en una carrera en la que desaceleró la velocidad en los últimos metros mientras se llevaba el dedo índice a los labios en un gesto de silencio. Ahí vino el momento del espectáculo con lagartijas sobre la pista para luego tomar la cámara de un fotógrafo y sacarle a fotos a Yohan Blake, su compatriota y rival que quedó segundo dentro de un 1-2-3 de Jamaica.

Pobre Rudisha. Vivió en carne propia que cuando Bolt está presente los demás no existen.

Su récord mundial ha sido hasta ahora el único en el atletismo de estos Juegos, y no se puede obviar lo que ha hecho el keniano de 23 años, insuperable en su distancia.

"Estaba bien preparado y no dudé de mi victoria. Vi que el clima era bellísimo y fui por el récord", declaró Rudisha.

Fue lo que precisamente resaltó Sebastian Coe, el mediofondista británico que brilló en la década de los 80 y ahora funge como presidente del comité organizador de los juegos.

"Lo que hizo fue extraordinario. Exhibió una capacidad física y mental para correr así en una final olímpica", dijo Coe. "No se que conformó con lo mínimo necesario para ganar la carrera. Quiso hacer algo extraordinario y batir el récord. Su carrera quedará en la historia como una de las grandes gestas olímpicas".

La plata fue para Nigel Amos, un adolescente de 18 años que con 1:41.73 fijó un récord juvenil y le dio a Botswana su primera presea olímpica. Tercero quedó el keniano Timothy Kitum con 1:42.53.

Quizás sea una buena idea que Bolt y Rudisha se midan frente a frente. Es algo de lo que Rudisha se ha referido y hasta sugirió la posibilidad de hacerlo en el punto medio, en los 400.