Reza un dicho que a mal tiempo buena cara y parte de esa consigna trata de aplicar la pesista colombiana Jacquelina Heredia cada vez que intenta levantar cerca de tres veces su peso corporal en la halterofilia olímpica.

Heredia se destacó en la categoría de los 58 kilos por una simpática sonrisa en sus labios en cada una de sus alzadas, algo poco peculiar para un deporte en el que las muecas de dolor están a la orden del día.

"Siento que sonreír me da más fuerza, me hace otra persona y me pone a pensar en otras cosas. Por eso reacciono así", dijo la nativa de Apartadó, en el departamento de Antioquía.

¿Será que esa sonrisa la usa para sacar de concentración a sus rivales?

"Un poco sí. Para que vean que una puede hacer lo que está tratando", dijo Heredia.

Participando en sus primeros Juegos Olímpicos, a sus 23 años, Heredia levantó 225 kilos, quedando a uno de su marca personal, pero lo mismo le garantizó un décimo puesto en el encasillado general de su categoría.

A pesar de no quedar complacida con sus alzadas, y reconociendo que los nervios la traicionaron, Heredia mantiene su máximade que "es mejor sonreír que llorar".

"La ansiedad me traicionó porque estos son mis primeros Juegos y aunque los resultados no fueron lo que esperaba, voy a seguir trabajando duro para tener mejores resultados más adelante", agregó.

Heredia manifestó que pudo haber tenido mejores alzadas tanto en el arranque como en el envión, pero la falta de concentración le afectó.

"Realmente me desconcentré yo misma, no por nada que estuviera pasando alrededor. Me puse nerviosa y las cosas no salieron del todo bien", admitió.