Un sistema de lectores de huellas digitales será instalado en los accesos a los estadios de fútbol de Argentina para impedir el ingreso de hinchas con antecedentes delictivos, una nueva iniciativa con la que se busca frenar la violencia que azota al deporte más popular del país.

La presidenta Cristina Fernández presentó el lunes el Sistema de Acceso Biométrico a Espectáculos Deportivos (Sabed), que consiste en la entrega a los clubes de unas 100 computadoras portátiles a las que se les cargarán los datos de personas con acceso denegado a los estadios.

"Quienes ingresen a los estadios deberán colocar sus huellas dactilares y allí se detectará si pueden o no ingresar. El sistema entrará en marcha desde el próximo fin de semana", informó el gobierno en un comunicado.

En la actualidad existe una nómina de derecho de admisión elaborada por los organismos de seguridad a partir de la información que les suministran los clubes sobre sus propias barrasbravas, o aficionados violentos. El sistema ha resultado ineficaz puesto que el control en los accesos a los estadios que realiza la policía es con fotografías y hubo casos de fanáticos que modificaron su aspecto físico y pudieron pasar.

Los dirigentes, además, se niegan a pedir la solicitud de derecho de admisión a los violentos por temor a represalias.

Las computadoras que repartirá el gobierno tendrán un programa especial que permitirá detectar con la huella digital a las personas que estén procesadas y/o condenadas por delitos relacionados con la Ley de Violencia en el Fútbol o aquellos a quienes los clubes apliquen el derecho de admisión.

"Vamos a necesitar la colaboración activa de todos los dirigentes de los diferentes clubes para que suministren precisamente los datos de aquellas personas a las cuales no se les pueda permitir el acceso, más allá de lo que obviamente se va a cargar en la máquina, que es todos los datos que la Justicia tiene en materia de prófugos, de gente con captura recomendada", señaló la presidenta durante un acto en la Casa de Gobierno que contó con la presencia de las máximas autoridades del fútbol local.

Este nuevo sistema podría ayudar a mitigar la violencia en el fútbol, pero no a eliminarla por completo si se tiene en cuenta que en los últimos años los hechos más graves se han producido fuera de los estadios.

La propia presidenta reconoció la limitación de la medida al afirmar que "el tema de la violencia en el fútbol si lo circunscribimos únicamente a un grupito, vamos a equivocarnos y no vamos a darle una verdadera respuesta al problema".

"Los problemas con algunos grupitos, más que con la violencia en el fútbol, tienen que ver con algunas cosas que pasan fuera de la cancha y no dentro de la cancha", indicó Fernández.

Unas 260 personas han muerto por la violencia en el fútbol desde la profesionalización de ese deporte en 1931.