Ante la proliferación de los escándalos de fraude de identidad entre los peloteros dominicanos, la organización de Grandes Ligas recurre a diversos métodos para confirmar que los prospectos en la mira de los equipos realmente son quienes dicen ser, incluyendo pruebas de ADN.

Además de la verificación de documentos y las pruebas óseas a los prospectos, el departamento de investigación de Grandes Ligas en República Dominicana utiliza pruebas genéticas para confirmar el vínculo de los jugadores con las personas que dicen ser sus padres, una práctica que según algunos podría ser ilegal.

Grandes Ligas afirma que estas pruebas de ADN son voluntarias y no obligatorias.

"El departamento de investigación busca la manera de asegurarse de que los equipos reciban la información más exacta posible sobre el pelotero que se va a contratar. No tenemos un protocolo por escrito, pero se incluyen pruebas de ADN en algunos casos, como una sugerencia que recibimos del consulado de los Estados Unidos", señaló Rafael Pérez, director de la oficina de Grandes Ligas en la República Dominicana.

La embajada de Estados Unidos reconoce que para asuntos migratorios solicita pruebas de ADN a individuos que solicitan visas, y confirmó que efectivamente hizo esa recomendación a Grandes Ligas.

"A veces, los solicitantes de visa — de manera voluntaria — presentan los resultados de pruebas de ADN a la Sección Consular de la Embajada de los Estados Unidos para establecer su identidad. Hemos compartido nuestra experiencia en relación con la utilidad de realizar pruebas de ADN con las autoridades de Major League Baseball", dijo Judith Ravin, agregada de prensa de la embajada de Estados Unidos en un correo electrónico a la AP.

Según un funcionario de Amnistía Internacional, estas pruebas genéticas que utiliza Grandes Ligas podrían violar la Ley de No Discriminación por Información Genética (GINA, según siglas en inglés), firmada el 28 de mayo del 2008 por el entonces presidente George Bush, y que establece que "las aseguradoras y empleadores tienen prohibido por esta ley solicitar o exigir una prueba genética" para otorgar empleo o seguro médico a una persona.

"Si este reporte está en lo cierto, la Major League Baseball está haciendo algo en la República Dominicana que probablemente no pudiera hacer bajo la ley en los Estados Unidos", dijo Michael Bochenek, director de Ley y Políticas de Amnistía Internacional, en un correo electrónico a la AP.

La legislación laboral de República Dominicana prohibe que se realicen pruebas de embarazo y VIH previo a contratar empleados, pero no estipula nada relacionado con pruebas de ADN, dijo el licenciado Giovanny Nina Cruz, subdirector de la Dirección General de Empleos, del Ministerio de Trabajo de la República Dominicana.

Grandes Ligas asegura que no obliga a los prospectos a someterse a pruebas de ADN, sino que muchos las presentan de manera voluntaria cuando hay dudas sobre sus identidades.

"Grandes Ligas no exige a ningún individuo que presente pruebas de ADN como parte de una investigación de edad e identidad. Los jugadores o sus familiares a veces ofrecen voluntariamente a someterse a una prueba de ADN en un intento por confirmar la edad o identidad de un jugador, cuando se encuentran irregularidades en una investigación", dijo en un correo electrónico a la AP el vicepresidente senior de Grandes Ligas para asuntos legales y laborales, Daniel Halem.

"Nuestros asesores legales en la República Dominicana y en Estados Unidos nos han informado que realizar estas pruebas en República Dominicana bajo estas estrictas circunstancias, y con las salvaguardas apropiadas de procedimiento, no viola ni las leyes de Estados Unidos ni las de República Dominicana", agregó.

Sin embargo, un ejecutivo de un equipo de las mayores en República Dominicana, que conoce el procedimiento y administra la academia del club en el país, dijo a la AP que el pelotero al que se le solicite una prueba de ADN no puede negarse a someterla, o de lo contrario no aprueba el proceso de investigación y no puede firmar contrato con un equipo profesional.

La persona, que habló con la AP bajo la condición de permanecer en el anonimato por no estar autorizada a divulgar información al respecto, dijo que le solicitan pruebas de ADN a los principales 25 prospectos que por primera vez pueden firmar contratos profesionales tras cumplir 16 años, y a cualquier otro jugador que presente alguna discrepancia en sus documentos.

Cada prueba cuesta unos 400 dólares, señaló, en un país donde el 75% de la población asalariada gana menos de 260 dólares mensuales, y donde más de la mitad de los trabajadores están en el sector informal y probablemente devengan mucho menos dinero.

La madre de uno de los principales prospectos dominicanos, que pidió no ser identificada por temor a afectar las posibilidades de que su hijo firme un contrato con un equipo de las mayores, criticó el procedimiento.

"Para mí esto es un abuso. Soy la madre de este muchacho y me están obligando a demostrar que eso es cierto con un ADN. Encima de eso tengo que pagarlo con mi dinero porque ellos no lo cubren", dijo la mujer, cuyo hijo está entre los 20 principales prospectos dominicanos que pueden ser fichados a partir del 2 de julio.

La mujer dijo que le pidieron la prueba de ADN de forma verbal, y no le entregaron ningún documento al respecto.

"Casos como estos ilustran porqué es necesario tener protección legal contra estas prácticas que pueden llevar a tratamientos discriminatorios. No es suficiente decir que estos niños y sus padres no tienen que firmar los contratos si no quieren. La mayoría de la gente no puede rechazar la oportunidad de un trabajo y este no es cualquier trabajo", agregó Bochenek.

Tan solo desde septiembre del año pasado, se descubrió que los lanzadores de las mayores Fausto Carmona y Leo Núñez realmente se llaman Roberto Hernández y Juan Oviedo, y que son tres y un año mayor de lo que se pensaba, respectivamente.

Además, en 2006 el prospecto Esmailyn González firmó con los Nacionales de Washington por un bono de 1,4 millones de dólares, pero tres años después se descubrió que su nombre real era Carlos Daniel Alvarez Lugo y era cuatro años mayor de lo que se creía. Ese escándalo desembocó en el despido del entonces gerente general del equipo, Jim Bowden, y de su asistente José Rijo.