Una final inesperada de desenlace impredecible.

Chelsea y Bayern Munich dirimirán el sábado la final de la Liga de Campeones sin un favorito claro. Los alemanes juegan en su propio estadio y en su ciudad, mientras que los británicos cotizan al alza tras doblegar al multicampeón Barcelona en una brillante serie de semifinales y proclamarse campeones de la Copa de la FA.

La victoria daría al Bayern su quinta corona continental, mientras que para el Chelsea sería su primera Copa de Europa y la culminación del sueño del magnate ruso Roman Abramovich de inscribir el nombre del conjunto inglés en la aristocracia del fútbol europeo.

"La ciudad está entusiasmada y no puede esperar", dijo el capitán del Bayern, Philip Lahm, quien además es oriundo de Munich. "Tenemos una gran oportunidad de ganar un título a nivel internacional y por cosas como estas es por lo que juegas al fútbol".

"Si ganamos, la temporada será calificada como la más importante en la historia del club", reconoció sobre la importancia de la cita el arquero del Chelsea, Petr Cech.

Munich, plagada de carteles y referencias al partido, ya luce sus mejores galas para la gran final europea. Considerados casi como actores secundarios, los dos equipos superaron en semifinales a los grandes favoritos españoles Barsa y Real Madrid contra todo pronóstico.

Tanto Bayern como Chelsea han sido protagonistas de la competición en los últimos años. El Chelsea perdió la final de 2008 frente al Manchester United en una dolorosa definición por penales en Moscú. Más recientemente, en 2010, el Bayern cayó por 2-0 ante el Inter de Milán en la final del torneo disputada en el Santiago Bernabéu de Madrid.

Olvidados los tropiezos, dos factores marcan el debate en las horas previas al choque. Por un lado, las importantes bajas en ambos equipos. Por otro, la condición de local del Bayern.

Los alemanes son el cuarto club que disputa la final de la Copa de Europa en su estadio y el primero desde que la UEFA introdujo el actual formato de liguilla previa y eliminatorias en 1992.

El Bayern ganó los siete partidos disputados en su fortín de Munich en la presente Liga de Campeones y además los precedentes históricos favorecen casi siempre a los locales.

El Madrid en 1957 y el Inter de Milán en 1965 se alzaron con el torneo jugando en casa. Sólo la Roma tropezó como anfitrión en 1984, perdiendo el título ante el Liverpool.

"Alcanzar la final y jugar en tu propio estadio es algo realmente fantástico y un sueño hecho realidad para mucha gente dentro del club", afirmó recientemente el extremo holandés del Bayern, Arjen Robben.

"El partido será abierto y las opciones están al 50 por ciento, pero podría ser una ligera ventaja jugar aquí en casa", admitió el técnico alemán Jupp Heynckes.

Sin embargo, el entrenador del Chelsea Roberto Di Matteo quiso restar importancia a su condición de visitantes.

"No estoy seguro de que eso vaya a suponer una ventaja", señaló Di Matteo. "Puede verse al contrario. Si lo miras desde otro ángulo, quizá eso les traiga una presión añadida".

Al margen del factor campo, las duras eliminatorias frente a Barcelona y Madrid que lidiaron los finalistas pasaron factura en forma de tarjetas y sanciones a titulares habituales.

El Chelsea no contará con John Terry, Raúl Meireles, Branislav Ivanovic ni el brasileño Ramires. Mientras que Heynckes tampoco podrá alinear a Holger Badstuber, David Alaba y Luiz Gustavo.

Heynckes parece que no renunciará al estilo de juego reconocible del Bayern, que además dispondrá de su tridente ofensivo de lujo formado por Robben, el francés Franck Ribery y el artillero alemán Mario Gómez, segundo máximo goleador de la competición con 12 goles por detrás del argentino Lionel Messi, con 14.

"El Chelsea puede jugar con diferentes sistemas. Jugó de forma completamente diferente ante el Benfica en los cuartos de final y ante el Barcelona en semifinales", comentó Heynckes. "Espero que el Chelsea juegue ante nosotros un poco diferente a como lo hizo ante el Barcelona".

"El equipo ha atravesado por una gran etapa en las últimas semanas, y está jugando mucho mejor", añadió en referencia a la reciente victoria del Chelsea 2-0 en la Copa de la FA frente al Liverpool.

Precisamente Di Matteo guarda el secreto de su formación, y parte de la prensa inglesa conjetura con la posibilidad de un once titular más ofensivo, con Didier Drogba y el recuperado Fernando Torres en punta.

"Tenemos una buena plantilla", aseguró Di Matteo sin dar excesivos detalles sobre el planteamiento. "Todo el mundo que ha jugado, ha contribuido de forma excelente. Así que una vez más haremos uso de esa gran plantilla, y estoy seguro de que todo el mundo estará al 100 por cien".