Un juez del Tribunal Supremo de Londres dijo que no confía en los estadounidenses que adquirieron el Liverpool y que apelaron a la justicia para impedir la venta del club.

Tom Hicks y George Gillett hijo perdieron control del Liverpool en lo que calificaron de una "estafa épica" por parte de los directores del club y un banco en octubre de 2010.

El grupo, propietario de los Medias Rojas de Boston, adquirió el 18 veces campeón inglés por 300 millones de libras (en ese entonces 476 millones de dólares).

El juez Peter Smith dijo a los abogados que representan a Hicks y Gillett que "no confío en sus clientes" por considerar que han demostrado que "si les conviene, abusarán del proceso".

Smith no concedió a los dos demandantes acceso pleno a los documentos privados en el litigio por temor a una "potencial conducta inadecuada".