Pacquiao se escucha sereno. Su voz sale del radio. Confiesa: "No voy a estar mucho tiempo en el boxeo, porque me dijo (Dios) que ya hice suficiente y me hice famoso, pero que esto es perjudicial". Hay un breve silencio que parece eterno.

Agrega, sin especificar, que despues del sueño decidió renunciar a todos sus vicios.

Luego, aparece con ojos fuera de orbita alegando ser contribuyente responsable: "Sí pague, sí pague". Es un guerrero en el ring, pero el fisco de Filipinas lo ha puesto contra las cuerdas al demandarlo por supuesto incumplimiento.

... y de pagar impuestos nadie se salva. Por eso, en varios países, las figuras deportivas (o del espectáculo) que no lo hacen, son exhibidas para que la población tome conciencia y cumpla con sus obligaciones.

Fama, fortuna y supremacía tienen costo. Y por más fiera que sea en un ring y multicampeón universal, la colisión de momentos aturde más que un golpe seco en la mandíbula.

Pacquiao, congresista en su país, es un tipo tranquilo. Celebra con su equipo cada triunfo y por más que la pelea haya sido dura, tiene ánimo para ir a cantar con su banda y complacer a la concurrencia.

Pero la vorágine de fama y dinero le cobra caro a la mayoría de los boxeadores.

Voces...

Julio Cesar Chávez, el gran campeón mexicano, lo padeció. Una vez caminaba encorvado, sin hacer ruido, con un martillo. Había invitado a la prensa para convencerse. "Enfoca bien, ¿viste? ¡Hay algo!". Golpe seco y otro hoyo en la pared de su casa. El camarógrafo contenía la risa. Insistía: "Ahí hay algo, pasan cosas raras".

Eran sus días de campeón, con el secreto a voces de sus problemas de adicción y el fisco pisándole los talones, a pesar de haber sido consentido del presidente de su país en sus días de máxima gloria.

JC aseguraba ver cosas. Su carrera ya se tambaleaba.

La cinta roja en la cabeza era para alejar malos espíritus; la usaba en sus peleas desde que le dijeron que un rival, Edwin 'Chapo' Rosario, tenía una foto del mexicano en una cubeta con hielo.

"Estuve a punto de suicidarme, pero la pistola se trabó", confesó el monarca a una revista de espectáculos mexicana en un recuento de triunfos, excesos y consecuencias sufridas.

Su cielo y su infierno en la tierra.

El pago de impuestos fue un alacrán en la espalda de Chávez. Afirmaba, como Pacquiao ahora, haber pagado y sólo ser 'hostigado' y usado como 'chivo expiatorio'.

Señales, le llaman algunos. Avisos para hacer alto y replantear el presente, los objetivos y el futuro.

A todos pasa. En cualquier área. Haga memoria, apreciable lector. Llega un momento en que los acontecimientos se dan en cadena y la asociación es inminente.

Detectar los momentos o señales y las decisiones que se tomen depende de cada quien.

"Me dijo (Dios) que ya hice suficiente, pero que esto es perjudicial", aseguró Pacquiao.

A algunos podrá hacerles gracia. Otros más ni le darán importancia... pero a todos pasa.

El caso es que el filipino, acostumbrado a imponerse en el ring en los años recientes, tambien enfrenta la gloria y 'su infierno' abajo del ring 'gracias' al boxeo...

Nos leemos pronto.

Twitter: @alexfigueroa_13