Dos altos dirigentes del COI se salvaron de castigos severos en un escándalo de ética que provocó la renuncia del ex presidente de la FIFA, Joao Havelange.

El COI indicó que el presidente de la federación internacional de atletismo, Lamine Diack, recibió una advertencia, y el líder de la Confederación Africana de Fútbol, Issa Hayatou, recibió una reprimenda a raíz de la pesquisa de la comisión de ética del Comité Olímpico Internacional.

Ambos aceptaron pagos de la ex agencia de mercadeo de la FIFA, ISL, pero no eran miembros del COI en ese momento.

Los veredictos del comité ejecutivo del COI se produjeron días después que Havelange renunció para evitar ser suspendido por un caso de hace una década que se remonta a su época como presidente de la FIFA.

Al explicar los fallos en cada caso, el presidente del COI Jacques Rogge aclaró que "una advertencia no es una sanción, y una reprimenda es una sanción".

De todas formas, ambos conservan sus cargos en el COI y pueden cumplir con sus tareas como de costumbre.

Rogge indicó que el hecho que ambos no eran miembros del COI cuando recibieron los pagos fue un "factor mitigante" en la decisión de no suspenderlos.

Hayatou, un miembro del COI desde 2001, presuntamente recibió unos 20.000 dólares de ISL en 1995. El camerunés rechazó cualquier acusación de corrupción y dijo que el dinero fue un regalo por el festejo del aniversario de la confederación.

Diack dijo que recibió el dinero después que se quemó su casa en Senegal en 1993. El senegalés también afirma que no incurrió en delitos.

Havelange, de 95 años y quien fue miembro del COI durante 48 años, encaraba una posible suspensión por dos años por presuntamente recibir un millón de dólares de ISL a cambio de contratos de televisión para los mundiales.