El Sevilla, con Álvaro Negredo como solitaria referencia, hundió un poco más a un Real Zaragoza que acaba la jornada en puestos de descenso, en un partido en el que los sevillistas pusieron un poco más de juego que su rival para llevarse tres puntos que les dan oxígeno y les permite quebrar su negativa racha.

Los zaragocistas a pesar de lo mucho que se jugaban expusieron sobre el césped de La Romareda muy pocas razones y argumentos, salvo el impulso de coraje en la recta final, para hacer pensar a su afición que pueden romper su pésima racha en la que únicamente han sido capaces de sumar un punto en los seis últimos partidos.

Desde que el balón comenzó a rodar, el conjunto sevillano fue el único que asumió su manejo ante un adversario excesivamente temeroso y atenazado que le costaba en exceso trazar cualquier tipo de combinación.

A los hombres de Marcelino García Toral les resultó demasiado fácil ir avanzado metros en sus posiciones hacia la portería defendida por Roberto Jiménez y, ya desde los primeros minutos, empezar a ponerle cerco y crear sus primeras ocasiones claras para marcar.

El primer aviso llegó a los cuatro minutos por medio de Álvaro Negredo con un remate muy colocado desde fuera del área que se fue fuera por muy poco.

Todas las acciones de peligro se desarrollaban en el área zaragocista lo que en muchos momentos hacía pensar en que eran los andaluces los que actuaban de locales en de vez de ser los visitantes. La afición zaragocista, conforme transcurría el tiempo, se mostraba cada vez más inquieta y disconforme con la escasa presencia que dejaba entrever su equipo sobre el terreno de juego.

A Negredo, que en su día optó por darle calabazas al equipo aragonés para irse hasta el Nervión, se le notaba con ganas de reencontrarse lo antes posible con su mejor nivel una vez superada su lesión. Sus acciones eran el centro de la preocupación de zaga maña hasta que en un uno contra uno desbordó a un atenazado David Mateos que barrió dentro del área al delantero sevillista y cometió el penalti que sirvió al propio jugador para abrir el marcador.

El portero sevillista Javi Varas vivió una primera parte muy tranquila en la que la acción más peligrosa la provocó su compañero Negredo en un despeje defectuoso tras el lanzamiento de una falta por parte de Luis García.

El paso por el vestuario dio algo más de mordiente al equipo de Javier Aguirre, aunque en muchos momentos las carreras de sus jugadores carecían de criterio para crear inquietud en el área defendida por Javi Varas.

Los sevillistas empezaron a recular y ceder algunos metros dando por bueno el resultado que reflejaba el marcador y buscando sorprender en alguna contra a su rival para sentenciar el partido, pero eran incapaces de llegar con peligro hasta la portería de Roberto.

Los maños, más por el impulso del coraje y el corazón que por su calidad futbolística, empezaron a cercar el área de un equipo que sabía que estaba ante una buena oportunidad de pasar página a su crisis.

Una rápida contra de Jesús Navas a falta de poco más de un minuto pudo suponer la sentencia ya que el recién incorporado Campaña no acertó con todo a su favor ya que se encontró la mano salvadora de Roberto que poco después tuvo que volver a intervenir en un disparo de Armenteros.

Ficha técnica:

0 - Real Zaragoza: Roberto; Juárez (Barrera, min.77), Lanzaro, Mateos, Paredes; Ponzio, Meira (Rubén Micael, min.46); Lafita, Luis García (Ortí, min.70), Juan Carlos; y Postiga.

1 - Sevilla: Javi Varas; Coke, Spahic, Fazio, Fernando Navarro; Jesús Navas, Medel, Rakitic (Campaña, min.88), Perotti; Trochowski (Armenteros, min.81) y Negredo (Manu del Moral, min.57).

Goles: 0-1. Min.23, Negredo de penalti.

Árbitro: Pérez Lasa. Expulsó con tarjeta roja directa al local Juan Carlos en el minuto 90. Amonestó con cartulina amarilla por el Real Zaragoza a Mateos, Paredes, Luis García y Lanzaro, Juárez y por el Sevilla a Trochowski y Armenteros.

Incidencias: partido correspondiente a la decimocuarta jornada de Primera división disputado en el estadio de La Romareda, con terreno de juego algo pesado en noche fría ante unos 22.000 espectadores.

José Luis Sorolla