Jorge Gutiérrez recuerda algunos detalles del día que cruzó la frontera mexicana a los 15 años para comenzar una nueva vida en Estados Unidos.

Sus padres, Bertha y Fernando, dejaron a su hijo en Denver y lo ayudaron a matricularse en la escuela antes de regresar a Chihuahua para cuidar a otros dos hijos mayores. Fue una decisión sumamente difícil para la familia.

Gutiérrez tuvo que sobrevivir hablando poco inglés y viviendo lejos de su casa, junto con otros tres adolescentes mexicanos, todos igual de decididos a abrirse camino en Estados Unidos.

"Siempre pienso en eso. Es algo que marcó mi vida para siempre", dijo Gutiérrez, quien es actualmente base estelar de la Universidad de California. "Ha pasado mucho tiempo, pero no olvido esas cosas. Aprendí mucho".

Gutiérrez jugó en Denver para Lincoln High, una secundaria que tiene un estudiantado 97% hispano y que acepta a alumnos que hablan español y necesitan una oportunidad para salir adelante.

Hasta ahora, Gutiérrez ha aprovechado esa oportunidad. Guió a Lincoln a un campeonato estatal, en medio de críticas, racismo y especulaciones de que él y otros hispanos usaban certificados falsos de nacimiento y no deberían jugar. Nada de eso impidió que aplastaran a los equipos llenos de jugadores nacidos en Estados Unidos.

Gutiérrez fue inmigrante sin autorización para residir en al país durante un tiempo, hasta que recibió una visa de estudiante, la cual se renovó al llegar a la Universidad de California. El jugador pasó su última temporada de bachillerato en Findlay, una escuela de Henderson, Nevada.

Llegó casi por casualidad a Berkeley y se convirtió en el primer jugador reclutado por el entrenador Mike Montgomery para el equipo de básquetbol de la Universidad de California.

Los Golden Bears necesitaban un escolta urgentemente, luego de transferir al titular, y Gutiérrez estaba disponible e incluido en la lista de jugadores recomendados por Montgomery.

El méxico-estadounidense se había ganado la reputación de uno de los jugadores más duros y trabajadores en la conferencia de los equipos principales del Pacífico.

Algunos dicen que, desde los días de Jason Kidd, California no había tenido un jugador que se esforzara, peleara los balones perdidos y recorriera la cancha con tanta energía como la de Gutiérrez.

"Es un honor pero, para ser sinceros, no me gusta cuando me comparan con alguien", dijo Gutiérrez. "Ellos son otras personas. Yo tengo mi propio estilo. Trabajo duro porque quiero hacerlo y quiero tener éxito. Quiero ser el mejor. Así soy".

Otro jugador nacido en Chihuahua, Eduardo Nájera, lleva 11 años en la NBA, y ayudó a poner el ejemplo para los basquetbolistas mexicanos.

Más de la mitad de los jugadores en el equipo de Lincoln que ganó el título habían nacido en México.

"Nunca he visto a un chico que haya hecho tantas cosas para ganar, ya sea estando aquí por su cuenta o practicando entre tres y cuatro horas diarias", dijo el entrenador de Lincoln, Vince Valdez. "Así es Jorge, un ganador que ha sido clave para dar triunfos a todos los equipos en los que ha estado".