Albert Pujols no ha ganado un par de Guantes de Oro en balde.

El hombre de las 11 temporadas con 30 o más jonrones y las 10 temporadas con 100 impulsadas no pudo batear hits en el primer juego de la Serie Mundial, pero una intervención suya a la defensiva fue vital para que sus Cardenales de San Luis pudieran derrotar el miércoles 3-2 a los Rangers de Texas en el primer juego de la Serie Mundial.

En la parte alta del sexto inning, con el juego empatado 2-2, el primera base dominicano protagonizó la jugada defensiva más notable de la noche.

Pujols se tiró hacia su izquierda para impedir que una roleta de Michael Young se colara hasta el jardín derecho. La fildeó con clase y seguido le tiró perfecto la pelota al lanzador Chris Carpenter para el out. La secuencia impidió a Texas irse al frente, poniendo fin al episodio y dejando a Ian Kinsler estancado en la antesala.

"Debo decir que esa fue, para nosotros, la jugada del partido", dijo el manager Tony La Russa.

Cuando se habla de Pujols, la discusión concierne sus monumentales números ofensivos. Una producción que ha estado en todo su esplendor en esta postemporada, en la que ha producido 10 carreras y ha disparado dos jonrones.

Dice que le presta a la defensa la misma dedicación que a su trabajo con el bate.

"Es algo que me tomo muy en serio", comentó Pujols. "Dedico el mismo tiempo de práctica al bateo y a la defensa. La misma hambre que le doy a ser un buen bateador la pongo para la defensa".

Y le otorga mucho crédito a José Oquendo, el coach de tercera base de los Cardenales y un jugador de cuadro en las mayores.

"Estoy siempre trabajando con Oquendo, aprovechando toda su sabiduría sobre cómo estar bien ubicado, los movimientos y los tiros", indicó.