El Benfica, que comparte el liderato de la Liga portuguesa con el Oporto y Sporting de Braga, espera evitar excesos de confianza ante el modesto Otelul de Galati, el rival más asequible del grupo C y al que se mide mañana en Rumanía.

Los portugueses, que tienen en el argentino Nico Gaitán y el paraguayo Oscar Cardozo a sus dos jugadores más en forma, quieren llevarse los tres puntos para no descolgarse de los dos primeros puestos, que dan acceso directo a los octavos de la Champions.

El Manchester United, claro favorito a pasar primero, y el Basilea suizo, que luce liderato al ganar al propio Otelul en la primera jornada, son los otros rivales del Benfica.

Los encarnados, que suman dos Copas de Europa (1961 y 1962) y otros cinco subcampeonatos, han formado un bloque más compacto que la última temporada gracias a su cambio de sistema (4-2-3-1) y a la contratación de varios futbolista de clase.

El español Nolito, con siete goles en once encuentros; el belga Alex Witsel, un medio fuerte en la contención y con criterio de pase; el argentino Ezequiel Garay, sobrio y bien colocado; y la regularidad del portero brasileño Artur Moraes han contribuido positivamente este comienzo de curso.

Sin una derrota oficial, el conjunto lisboeta ha logrado meritorios empates ante rivales de enjundia, como contra el United en Liga de Campeones y frente al Oporto en Liga -éste último el pasado viernes- en los que ha revelado espíritu competitivo y efectividad.

Aparte de los fichajes, la clase Gaitán, el olfato goleador de Cardozo y la creatividad del argentino Pablo Aimar han impulsado al equipo, que mañana apenas cuenta con las bajas del también argentino Enzo Pérez y el portugués Nelson Oliveira, ambos lesionados.

Una de las principales novedades que incluyó el entrenador Jorge Jesús es el hispano-brasileño Rodrigo Moreno, que apenas ha disputado cinco minutos oficiales.

El Otelul de Galati es el vigente campeón rumano y debutará en casa en la máxima competición continental ante un rival de estatura.

Los rumanos vienen de perder en Basilea (2-1) ante el rival más asequible del grupo, y deben obtener un buen resultado si quieren seguir con opciones de hacer un papel digno en su primera aparición continental.

El ambiente no es el mejor en el seno de este club de la ribera del Danubio, que sorprendió a todos al alzarse con el título de Liga la temporada pasada.

El pasado viernes el Otelul no pasó del empate sin goles en casa ante el humilde Mioveni, y después de ocho partidos ocupa el noveno lugar en la tabla con ocho puntos.

Tampoco el factor campo ayudará demasiado a los locales.

Exiliados en el Estadio Nacional de Bucarest por no cumplir el suyo los requisitos de la UEFA, el Otelul sólo ha vendido hasta ahora unas 15.000 entradas del total de 55.000 localidades que tiene el campo.

Otelul y Benfica estrenarán césped en el Estadio Nacional.

A principios de septiembre, el campo se convirtió en un patatal en el Rumanía-Francia de clasificación para la Eurocopa, que sirvió para inaugurar el recinto.

La inminencia de los partidos europeos obligó a cambiarlo a contrarreloj, tras un gran escándalo nacional, y toda Rumanía mirará con lupa mañana el estado del terreno de juego.

Para obtener un buen resultado, los locales deberán contener en el centro del campo la mayor calidad lisboeta, y aprovechar en ataque el talento del rumano Marius Pena, que anotó en Suiza un magnífico gol.

Probable alineación:

Benfica: Artur Moraes; Maxi Pereira, Luisao, Garay y Emerson; Javi García y Witsel; Nolito, Pablo Aimar y Nico Gaitán; Oscar Cardozo.

Otelul: Grahovac; Ripa, Costin, Perendija, Salageanu; Giurgiu, Filip, Antal, Ibeh; S.Ilie, Pena.

Estadio: Nacional de Bucarest. 55.000 localidades.

Arbitro: David Fernández Borbalán (ESP).