Los obreros que trabajan en la reconstrucción del estadio Maracaná de Río de Janeiro mantuvieron hoy el pulso a la constructora con una manifestación frente a la futura sede de la final del Mundial de fútbol de 2014 en el decimotercer día de huelga seguido.

Centenares de trabajadores dieron una vuelta completa al recinto deportivo, portando carteles y banderas para reclamar mejorías en las condiciones laborales.

Según el Sindicato de los Trabajadores de la Construcción Pesada de Río de Janeiro, la concentración reunió a cerca de 1.500 trabajadores, aunque el consorcio de constructoras responsable por la construcción afirmó en una nota que la manifestación reunió apenas al 10 por ciento de la mano de obra, lo que equivale a dos centenares de personas.

El consorcio de constructoras dijo que está a entera disposición para negociar con los obreros y aseguró que cumple de forma integral el acuerdo firmado con los obreros el pasado 21 de agosto.

En esa fecha, el acuerdo entre la constructora y los trabajadores puso fin a la primera huelga obrera realizada en el Maracaná, que duró una semana.

Los obreros rechazan que se hayan cumplido sus reivindicaciones, que incluyen aumentos salariales y la mejoría de las medidas de seguridad, de salud y alimentación.

Algunos trabajadores denunciaron que se les ha servido comida en mal estado, extremo negado por los patrones, que aseguran que las autoridades sanitarias realizaron una inspección por sorpresa el pasado 2 de septiembre que no detectó irregularidades en la cocina que sirve a la cantina de las obras.

A pesar de las huelgas, que también han afectado a Belo Horizonte, otra subsede del Mundial, las autoridades brasileñas mantienen firme su confianza en que se podrá entregar la mayoría de los estadios en el plazo prometido, diciembre de 2012, seis meses antes de la Copa de las Confederaciones de 2013.

Este domingo, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reiteró que para esa fecha estarán totalmente terminados al menos nueve estadios.