Quizás Novak Djokovic está hecho para jugar al borde del abismo.

Por segundo año consecutivo, el serbio levantó dos bolas de partido contra Roger Federer en las semifinales del Abierto de Estados Unidos al llevarse el sábado una trepidante victoria 6-7 (6), 4-6, 6-3, 6-2, 7-5.

Cuando el cinco veces campeón de Flushing Meadows sirvió para liquidar el partido, con un 5-3 a favor, el número uno del mundo se espoleó.

A puro reflejo, borró el primer match point con una formidable devolución cruzada al saque de su oponente suizo y que entró mordiendo la raya.

"No lo puedo explicar, no sé cómo me salió", dijo Djokovic sobre el golpe que le mantuvo con vida en un encuentro que duró 3 horas y 51 minutos. "Le leí bien el saque".

Djokovic levantó sus brazos e hizo que la gente se pusiera de pie. Federer quedó aturdido frente a la situación y desperdició su segunda oportunidad de ganar el duelo cuando dejó una pelota en la red.

Ese game terminó en manos de Djokovic, así como los siguientes cuatro, para dejar en 63-2 su increíble récord esta temporada. Una de esas derrotas había sido contra Federer en las semifinales del Abierto de Francia.

¿Qué pasó? Quemó sus cartuchos cuando todo parecía perdido.

"Sin duda alguna es la victoria más importante de este año, una de las más importantes de mi carrera considerando las circunstancias", dijo Djokovic. "Roger estaba en control, jugaba mejor. Pude hacer los ajustes y jugué mejor en los últimos tres sets".

Fue un abrupto giro de 180 grados. En cosa de un cuarto de hora en el quinto set, los espectadores del estadio Arthur Ashe dejaron de alentar a Federer y acabaron deleitándose con los bailes de Djokovic — bromista hasta lo último — en la pista.

"Yo necesita sacar algo de esa energía que te da la gente para salir adelante", afirmó Djokovic.

"El estaba mentalmente noqueado y luego emboca un tiro de suerte", dijo Federer. "Lo había preparado perfectamente a mi favor y no pude cerrarlo", dijo Federer.

"Para eso es que miramos los deportes. Nunca se sabe lo qué puede pasar", añadió.

Djokovic quedó ahora a un paso de convertirse en el sexto hombre que gana tres títulos del Grand Slam en un mismo año. En la final del lunes se medirá con el ganador del duelo entre el campeón vigente Rafael Nadal y Andy Murray.

Será su tercera final en Nueva York, donde sucumbió ante Federer en 2007 y contra Nadal el año pasado.

Para Federer, el revés significa que por primera vez desde 2003 cierra una temporada sin ganar uno de los cuatro majors y sigue estancado con su récord de 16 coronas.

Después de hilvanar una marca de 178-0 en partidos del Slam en los que ganó los dos primeros sets, Federer ahora ha perdido dos seguidos con esa coyuntura. Recién en junio pasado, dilapidó semejante ventaja ante el francés Jo-Wilfried Tsonga por los cuartos de final de Wimbledon.

El partido arrancó con un atraso de una hora debido a un aguacero y luego se planteó un trámite muy equilibrado y de alto vuelo, en el que ambos se hicieron fuertes con sus saques.

Fuerte desde el fondo y con un revés impecable, Federer logró llevarse el primer set en un desempate y el segundo con un par de quiebres.

No era que Djokovic estuviese haciendo las cosas mal y por eso fue que no ocultó su fastidio.

Pero el serbio comenzó su remontada al barrer el primer game del tercer set y luego quebrarle el saque a Federer en el siguiente tras cinco deuces. Y aquí fue donde se hizo evidente que los 30 años de Federer ya pesan para estos trajines.