Chema Martínez, jefe de filas, por su veteranía, del equipo español en el maratón de los Mundiales, es consciente de que este sábado su objetivo se reduce a "ser el primer europeo", pero anticipa que estará "detrás, con la escopeta cargada, por si la gente revienta".

"Llego con muchos ánimos. Ha sido un año duro de entrenamientos, un último mes brutal en Sierra Nevada, pero llego con las pilas cargadas y me van a hacer falta. Cada vez hay más africanos en el maratón, es más complicado pelear con ellos de tú a tú. Cuando lo he intentado al final lo he pagado. Ojalá haga un Mundial parecido al que hice en Berlín (fue octavo)", apuntó.

El madrileño se propone "correr con cabeza" en su séptimo Mundial. "No me voy a cebar. Me encantaría hacerlo, pelear por una medalla, pero soy consciente de que los africanos son huesos duros de roer y lo que tengo que hacer es una carrera muy perra, jugar mis bazas tácticas, pensar que pueden pasar muchas cosas, que la gente reviente, que sea una carrera muy local y yo estar detrás con la escopeta cargada. Cuantos más revienten, mejor".

Chema tiene los Juegos de Londres "entre ceja y ceja", pero admite que, a punto de cumplir 40 años, no puede hacer planes a muy largo plazo. "Voy año a año. Cuando termine Corea me centraré en Londres, y si el cuerpo me responde, seguiré. Vengo de hacer más de 1.000 kilómetros arriba en Sierra Nevada y el cuerpo, de momento, me responde".

"Aquí soy consciente de que mi papel es conseguir un buen resultado", añadió. "El día que deje de tener ganas e ilusión, dejaré de correr. Dentro de dos meses cumplo 40 años, pero he tenido la suerte de poder ser un atleta longevo y todavía poder competir en lo más alto con 40 castañas".

El madrileño saldrá con humildad: "Mi aspiración aquí es ser el mejor europeo. No es un gran logro, pero a eso es a lo que podemos aspirar, para comprobar si has rendido a tu nivel. Lo de Chuso (Garcia Bragado), que te saca tres mundiales, no sé cuantos Juegos, y ha sido medallista, ya es imposible de alcanzar".