Lo que ocurre en el Campeonato de la PGA a 18 hoyos del final será negativo para las audiencias televisivas pero resulta interesante para el golf, sobre todo para el estadounidense, pues los modestos como Brendan Steele y Jason Dufner, líderes con -7, están revolucionando el último de los 'Grandes' de la temporada.

El corte se llevó por delante el viernes a Tiger Woods, Kaymer, McDowell o Clarke. La tercera ronda borró hoy para el título los rostros de Mickelson, García o McIlroy.

Descartados los generales con mando en plaza, la pelea se ciñe en el larguísimo Athletic Club de Atlanta a tres grupos de jugadores.

El primero y principal formado por los sorprendentes Steele, el 121 del mundo y hoy 66 golpes, Dufner, 80 del ránking y que empezó a jugar al golf a los 15 años, y Keegan Bradley, tercero en la tabla a un golpe y 108 en la lista mundial.

Tras estos modestos golfistas, de cuyos rostros apenas salió hoy una sonrisa, una mueca, un suspiro o un gesto destacable, la clase media del golf norteamericano, con Scott Verplank y Steve Stricker, cuarto y quinto a dos y tres golpes, respectivamente, aspiran también a su primer título de Grand Slam.

Un peldaño más atrás, el único europeo, el danés Anders Hansen, empata con el veterano David Toms, sextos a cuatro de la cabeza, y aún respiran los ingleses que encabezan la lista mundial, Luke Donald y Lee Westwood, aunque ambos inmersos en un nutrido grupo con seis golpes de desventaja.

Sea como fuere el desenlace, si los últimos doce torneos de 'Grand Slam' disputados ofrecieron doce campeones distintos, el Campeonato de la PGA camina en ese mismo sentido. La tendencia no variará.

Como tampoco diferirá mucho la trayectoria del español Sergio García, de 31 años, en su quincuagésima tentativa consecutiva en un torneo de 'Grand Slam'.

El Athletic Club de Atlanta continúa destrozando ilusiones, como las que albergaba el español Sergio García al comienzo del día.

García necesitaba una buena tercera vuelta para posicionarse en el vagón delantero del Campeonato de la PGA, pero su tarjeta con 69 golpes (-1) fue demasiado discreta.

El castellonense enterró la única posibilidad de victoria para el golf español, pero los siete golpes de desventaja sobre la vanguardia le alejan del título. Necesitaba una vuelta generosa en 'birdies', pero solo embocó dos, por un 'bogey'.

Miguel Ángel Jiménez y Pablo Larrazábal, con vueltas de 72 y 76 golpes, respectivamente, quedaron rezagados definitivamente.

Los modestos, concentrados e inexpresivos Steele y Dufner serán mañana la mejor referencia para los veteranos Stricker, quinto del mundo, y Verplank, de 47 años, en un torneo cuyo desenlace lleva adosado este año un genuino sabor americano.