Mario Jorge Lobo Zagallo, uno de los emblemas del fútbol brasileño y el único jugador que ha levantado en cuatro ocasiones el título de campeón del mundo, será inmortalizado con una estatua que recordará su figura, en homenaje a los 80 años que cumple hoy.

En reconocimiento a su exitosa carrera, el club Botafogo, en el que se consagró, descubrirá una estatua en homenaje al aniversario de su exzaguero, que se levantará en el estadio olímpico Joao Havelange de Río de Janeiro junto a las de otras leyendas en la historia del equipo como Nilton Santos, Garrincha y Jairzinho.

"Es una gran satisfacción. Tengo un busto en Maceió, donde nací, otro en Caxias y en el (estadio) Maracaná. Con la nueva estatua me he llevado una gran sorpresa", declaró Zagallo, que fue campeón como jugador de la selección brasileña en los mundiales de Suecia'58 y Chile'62, como técnico en el de México'70 y como coordinador técnico en el de Estados Unidos en 1994.

Su carrera como futbolista comenzó en 1948 con el América, un modesto club de Río de Janeiro que le traspasó un año después al Flamengo, con el que en 1951 logró su primer título como jugador profesional y se coronó como tricampeón del campeonato carioca.

Dueño de la banda izquierda, Zagallo recaló nueve años más tarde en el Botafogo, donde se consagró gracias a su poderío físico y a su gran velocidad, que le permitía armar peligrosos contraataques desde el costado.

En 1958 brilló con la selección brasileña en el Mundial de Suecia, en el que la Canarinha derrotó en la final a los anfitriones con una gran actuación de Zagallo, que anotó uno de los goles y participó en la jugada de otro con una magistral asistencia a Edson Arantes do Nascimento "Pelé".

"El Viejo Lobo", como se le apoda, revalidó el título de campeón del mundo cuatro años después en Chile, donde Brasil repitió la hazaña al derrotar en la final a la extinta selección de Checoslovaquia con una destacada participación del extremo izquierdo.

Zagallo, que vistió en 36 ocasiones la camiseta de Brasil, es considerado como uno de los mejores futbolistas en la historia del Botafogo, con el que levantó otros dos campeonatos cariocas (1961 y 1962) y donde se le recuerda por la gran disciplina técnica que desplegaba en el terreno de juego.

En 1966, unos meses después de colgar las botas, llegó como entrenador al banquillo del equipo, cargo que alternó con la dirección técnica de la selección nacional.

Su glorioso historial se engrandeció cuatro años después en el Mundial de México, en el que comandó una selección que arrasó en la final al golear 4-1 a Italia, y con la consecución en 1994 de su cuarta Copa del Mundo como auxiliar técnico bajo las órdenes de Carlos Alberto Parreira.

"Por donde quiera que pasé, gané títulos. Mi historia de vida está llena de victorias", manifestó el histórico futbolista al repasar su extensa carrera deportiva.

Cuatro años después del título en Estados Unidos, Zagallo, que regresó a la Canarinha como máximo responsable técnico, no pudo evitar las lágrimas después de que Francia derrotó a Brasil en la final del Mundial de 1998 y evitó que se proclamase pentacampeón del mundo con su selección.

Tras pasar por la dirección técnica de los cuatro equipos más laureados de Río de Janeiro, Zagallo dejó los banquillos en 2001 con un título de campeón carioca logrado con el Flamengo.

La admiración y el cariño que el fútbol brasileño le profesa se demostró hace unas semanas al ser llamado para participar en el sorteo de las eliminatorias del Mundial de 2014, que se organizará en Brasil.

El Botafogo, su equipo del alma, conmemoró el domingo los 80 años de vida del astro al invitarle a realizar el saque de honor en el partido que disputó frente al Vasco de Gama, al que goleó por 4-0.

"Es difícil llegar a los 80, pero lo hice. Tengo fuerza, energía y mucha alegría por vivir", confesó Zagallo.