El comisionado de la NBA, David Stern, insistió una vez más en que el proceso del conflicto laboral que se vivió dentro de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) durante cuatro meses no es comparable ni sirve para el que se da dentro del baloncesto profesional.

Tras otra reunión infructuosa más entre los dueños de los equipos de la NBA y el sindicato de jugadores para tratar de superar las diferencias que existen en la negociación del nuevo convenio colectivo, Stern dijo que la NFL podría ser un punto de referencia, pero para los jugadores.

Stern recordó que mientras que la NFL es la liga más poderosa del deporte profesional dentro de Estados Unidos, con ganancias demostradas, los jugadores tienen como salario medio dos millones de dólares en el nuevo convenio colectivo que han firmado, en la NBA se les ofrece cinco millones.

Los dueños han dejado demostrado que al menos 22 equipos pierden dinero y durante la última temporada superaron los 300 millones de dólares, añadidos a los que ya tuvieron en los años previos desde que se firmó el antiguo convenio en el 2005.

Los jugadores ya han reconocido la veracidad de las perdidas, pero insisten que no son tan grandes como dicen los dueños, que sólo buscan imponer un tope salarial inflexible, reducir los salarios y la duración de los contratos.

Ahora mientras que la NFL, a pesar de estar cuatro meses y medio con un cierre patronal, no se va a perder ningún partido de la temporada regular que comenzará el próximo mes, en la NBA existe la posibilidad real que no se pueda comenzar la liga a tiempo, como sucedió en 1998-99 cuando se redujo a sólo 50 encuentros.

Ante esta posibilidad los profesionales de la NBA han comenzado a posicionarse para irse a jugar al extranjero mientras dure el cierre patronal.

Nadie dentro de la NBA cuestiona que el actual sistema financiero de gestión que está establecido no es rentable y por lo tanto es necesario un cambio forzoso, todo lo contrario de lo que sucede en la NFL, que el sistema les funciona porque ganan dinero, y el enfrentamiento llegó por el reparto de los beneficios.

"Estamos hablando de una liga (NFL) que es la que más ganancias tiene en el deporte y lo han conseguido por las concesiones que han hecho los jugadores", recordó Stern. "Con un promedio salarial de dos millones de dólares, mientras que el nuestro es de cinco millones".

Stern fue categórico cuando dijo que esa realidad tendría que ser vista de inmediato por las dos partes y que al no ser rentable el actual sistema se tiene que cambiar si se quiere superar el problema.

Por su parte, el director ejecutivo del sindicato Billy Hunter, y el base Derek Fisher, de los Lakers de Los Ángeles, que representa a todos los jugadores, reconocieron que al final el factor dinero era el que impedía el avance.