Rafael Nadal, número uno del tenis mundial, se entrenó hoy poco más de una hora en una sesión abierta al público en la que trató de no forzar su forma física, después de reconocer ayer que tuvo que ser infiltrado para evitar molestias en el pie izquierdo durante el partido ante Mardy Fish.

A diferencia de las anteriores jornadas, en las que el mallorquín reservaba una de las pistas del All England Club restringidas al público para realizar sus entrenamientos, éste atravesó hoy, acompañado por varios guardaespaldas, parte del recinto hasta llegar a la pista 15, abierta a todo espectador del torneo.

Allí lo esperaba Evan Hoyt, el jugador júnior galés con el que ha peloteado en los últimos días debido a un vínculo que su entrenador tiene con Nadal. Con él, practicó el resto y su revés, siempre sin arriesgar lo más mínimo.

Es mucho lo que está en juego para Rafa Nadal, que disputa su primer torneo de Wimbledon como defensor del título después de haberse perdido ese honor en 2009 por su tendinitis en las rodillas.

A simple vista, nada parecía indicar hoy que Nadal esté atravesando problemas físicos, ni siquiera por su actitud y su expresión, pues se mostró receptivo con todos sus seguidores y bromista con su falso contrincante.

El primer favorito en el Grand Slam de Londres padece, según las fuentes médicas de la Federación que lo atienden, una "inflamación en los tendones peroneos", que se extienden desde la cabeza del peroné hasta la altura del tobillo, uno, y hasta el dedo meñique del pie, otro.

La causa de esa inflamación pudo ser, según el doctor Ignacio Muñoz, "algún gesto o movimiento" en la pista cuando Nadal se enfrentaba el lunes al argentino Juan Martín Del Potro en los octavos de final de Wimbledon, lo cual pudo provocarle "el pellizcamiento de los tendones peroneos".

El tenista de Manacor no ha dejado de entrenarse ni un solo día pese a esas molestias, que no le impidieron en absoluto ganar ese partido de octavos y tumbar ayer en cuartos de final al estadounidense Mardy Fish.

Tal y como comentaba hoy a Efe Evan Hoyt, el júnior que ayuda a Nadal a preparar sus partidos, "da igual que sea el primer o el último punto, Rafa siempre juega todos como si fueran el punto de partido". Con esas palabras describió el joven el carácter luchador del español.