El gran favorito del torneo de Wimbledon, Rafael Nadal, se impuso hoy sin ninguna dificultad al estadounidense Ryan Sweeting por 6-3, 6-2 y 6-4 en la segunda ronda del torneo, que ambos disputaron bajo el techo abatible de la pista Central, que permaneció cubierta pese al cese de la lluvia.

Tras poco más de dos horas de envite, el español se clasificó para jugar en tercera ronda al ganador del encuentro que disputan en estos momentos el luxemburgués Gilles Muller y el canadiense Milos Raonic, este último trigésimo primer cabeza de serie.

Con la de hoy, Nadal acumula ya dieciséis victorias consecutivas en Wimbledon, pues la última vez que cayó derrotado fue a los pies de Roger Federer en la final de 2007. En 2009 no participó por su tendinitis en las rodillas.

"Ha sido un buen partido. Estuve jugando muy bien", admitió el mallorquín, que aprovechó "algunos errores" que tuvo el rival.

Fue la primera vez que Nadal jugaba bajo el techo de la "Catedral" de Wimbledon, estrenado en 2009 por el británico Andy Murray, y para él siempre es un honor, de la forma que sea, jugar en ese coliseo de Wimbledon.

"Con el techo o sin el techo, la pista Central de Wimbledon siempre es mejor pista del mundo", aseguró Nadal, un enamorado de este torneo que, sin embargo, no duda en que para él, las condiciones son más favorables sin esa cobertura.

"Prefiero que no esté el techo, por supuesto", dijo entre risas el español, que cree estar a buen nivel pero a falta de "unos ajustes más" para avanzar en este campeonato.

Para lograr este último triunfo, Nadal desembolsó su raqueta y empezó a intimidar a su rival, al que ya había derrocado en dos ocasiones esta misma temporada: en Australia y en Indian Wells.

En la primera oportunidad que se le avecinó a Nadal para romper el saque del americano no estuvo acertado. Fue en el cuarto juego de partido. Erró y dio algo de tregua a Sweeting, que inmediatamente después volvió a aventajar al español con otra bola de "break". Para entonces, Nadal sacó la firmeza que lo caracteriza para no titubear en los momentos decisivos y se anotó el punto.

Sin bajar la guardia, Sweeting trató de seguir defendiendo el pabellón, pero poco a poco el factor mental iba jugando en su contra. La agresividad de Nadal podía con su confianza. Prueba de ello es que en todo el primer set el americano sólo se arrimó a red en una ocasión, en la que por cierto no obtuvo el punto.

Mientras, el número uno del mundo tomaba sus subidas la red como una estrategia constante. Hizo ocho y en siete de ellas anotó.

En nueve juegos Nadal había resulto la primera manga y se decidía a concluir con celeridad, como el lunes hizo ante Michael Russell.

El segundo set fue un camino de rosas para el mallorquín, que abrió rompiendo el servicio de Sweeting y sin dejarle puntuar hasta el quinto juego.

En todos los saques del americano, éste se encontraba por debajo. La presión impuesta por Nadal lo exprimía y arrinconaba cada vez más. Así, Sweeting sumó un total de ... errores no forzados en el partido.

Coreado por sus seguidores, entre los que algunas mujeres mostraban incluso collares de papel con los colores de la bandera española, Nadal emprendió la tercera manga cómodo sobre la hierba que el lunes se encargó de estrenar, como le correspondía por ser el defensor del título.

No obstante, su adversario trató de reaccionar y espabiló, en cierta manera, para terminar con dignidad su tercer duelo contra el número uno esta temporada.

Fue el set en el que más se le resistió este americano, de 23 años, a Nadal, que, no obstante, pudo celebrar su victoria número 44 en hierba lanzando sus muñequeras al público, como de costumbre.