Chelsea contrató el miércoles a Andre Villas-Boas como nuevo técnico y le planteó al joven timonel portugués el gran reto que eludió a su mentor José Mourinho con el club inglés: ganar la Liga de Campeones.

Villas-Boas, de 33 años, se convirtió en el séptimo entrenador de Chelsea en los ochos años desde que el magnate ruso Roman Abramovich compró el club de la liga Premier inglesa.

Villas-Boas firmó un contrato por tres temporadas luego de renunciar el martes a su cargo con el Porto, con el que la campaña pasada ganó el campeonato portugués y la Liga Europa.

El lusitano, que tiene apenas dos campañas de experiencia como timonel en primera división, regresó al equipo londinense donde trabajó como cazatalento de Mourinho entre 2004-07. Villas-Boas usualmente es comparado con Mourinho, su compatriota que ganó dos títulos de la liga Premier en tres años con Chelsea, pero que no logró conquistar la Champions que obsesiona a Abramovich.

Ese es el gran reto de Villas-Boas, considerado por Chelsea como "uno de los técnicos jóvenes más talentosos del fútbol actual", y quien tendrá la misión de darle dinamismo a un plantel que se quedó estacando en años recientes.

"Su ambición, motivación y determinación son igualas a las de Chelsea, y confiamos que el liderazgo de Andre produzca grandes éxitos en las competencias domésticas y europeas", anunció Chelsea en un comunicado.

Villas-Boas sustituye a Carlo Ancelotti, el italiano que fue despedido en el último día de la temporada, pese a que ganó la Liga Premier y la Copa FA la temporada anterior.

Villas-Boas ganará unas cinco millones de libras (ocho millones de dólares) anuales, según informes de prensa, y una de sus primeras tareas será decidir el futuro de estrellas entradas en años como Frank Lampard, Didier Drogba y John Terry.

El entrenador probablemente conoce bien al plantel luego de sus tres años en Stamford Bridge, uno de los períodos más exitosos en la historia de Chelsea.

Villas-Boas quedó desvinculado de Porto el martes después que el club portugués recibió un pago de 15 millones de euros (21,5 millones de dólares) por la rescisión de su contrato.