"¡Esto es para ti!", soltó eufórico Julio Cesar Chávez Jr. Las pantallas del Staples Center congelaron su imagen con los puños en alto y el anuncio "¡New champion of the world!". Pero su padre, de igual nombre y leyenda del boxeo mundial, se enredaba con las palabras. Despues de 12 rounds, por fin dejaba de sufrir.

"¿Que te puedo decir? Estaba más nervioso que cuando yo peleaba...", dice Julio Cesar Chávez, integrante del Salón de la Fama, mientras su hijo presume la corona de peso Medio del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Pero ser hijo de un símbolo del pugilismo y llamarse igual, implica heredar más críticas que elogios.

Así fue en su debut en 2003, cuando su pelea a cuatro rounds fue estelar y ganó por puntos. Así fue ante el alemán Sebastian Zbik, a quien venció por decisión mayoritaria para quitarle la corona.

Sin título o con el, a Chávez Jr le costará más trabajo ganar respeto. Ante el alemán, remó contra la corriente. Fue superado en el arranque del choque, pero supo mermar al rival, explotó su mejorada tecnica y golpeó preciso, antes que meterse en lucha desesperada cuerpo a cuerpo, donde el europeo tenía ventaja por ser más explosivo.

¿Casualidad? ¿suerte? ¿lo 'ayudaron'?

Nada de eso. Sólo cabeza fría para entender que el boxeo no es juego y decidir mejor.

En el ascenso de Chávez Jr, con triunfos ante rivales de poco nombre, algunas victorias sufridas por no entrenar bien o no seguir la táctica planeada, lo frenó el escándalo del dopaje por consumo de un diuretico en noviembre de 2009, cuando aún peleaba a 10 rounds y tenía trato de estrella sin ser campeón.

Suspensión y multa.

Ahí supo que el nombre era un lindo adorno. A la hora de pelear era el y sólo podía confiar en sus puños.

Chávez Jr 'limpió' su equipo de trabajo, donde había personas que habían estado al lado de su padre, y buscó al exitoso mánager Freddie Roach, artífice de la brillante consolidación de Manny Pacquiao, quien lo recibió con la consigna: "Conmigo es trabajo y disciplina. Los triunfos llegan en consecuencia".

Con nuevo estratega en sus tres recientes combates, el mexicano se olvidó de buscar el nocaut para satisfacer a la tribuna y dio prioridad a mejorar su tecnica golpeo. Se le ve más sólido y con mayores recursos.

"Lo que hacía JC era impresionante. Para llegar a ese nivel hay que ser un súper peleador", dice Joe Cortez, referi de alcurnia que estuvo en varios combates de Chávez. "Pero con su hijo es diferente, tiene talento y no es justo que lo comparen con su padre".

Chávez Jr sufrió con los problemas de adicción de su padre y el dopaje lo hizo replantear su futuro. Así que las peleas abajo del cuadrilátero ya sabe enfrentarlas.

"Yo sólo pido que la gente le de a mis hijos la oportunidad de mostrarse y los respeten", ha dicho Chávez. Y justo ahora su primogenito es la presa deseada por los rivales de la categoría. Viene el reto de hacer su historia.

En el ring no importa el título, nombre o palmares. Sólo es Chávez Jr y sus puños. Es tiempo de crecer, mostrar talento y aguantar la exigencia, por algo es el campeón del mundo.

Hasta la próxima.