El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y el catarí Mohamed bin Hammam, candidato también a las elecciones del 1 de junio, declararán mañana ante el Comité Ético que tiene que pronunciarse sobre la limpieza que ambos han mantenido en el proceso electoral.

En vísperas del 61 Congreso que determinará si Blatter inicia su cuarto mandato, el órgano que vela por el juego limpio dentro de FIFA volverá a tener un papel protagonista al verse obligado a resolver un galimatías de denuncias de corrupción hechas por los propios miembros de FIFA.

Igual que ante la elección del Mundial 2018 y el de 2022, las sospechas y acusaciones sobrevuelan los pasillos de una federación que cuenta con 208 asociaciones, presidida desde 1998 por Joseph Blatter, ahora desafiado por un miembro de su Ejecutivo como le ocurrió en 2002 cuando derrotó al camerunés Issa Hayatou.

Desde que FIFA anunció el 4 de abril que Blatter tendría un rival en las elecciones la campaña no ha dejado de subir de tono. La nota más alta sonó esta semana cuando el Comité Ético tuvo que abrir un procedimiento disciplinario a cada candidato.

Primero la prensa inglesa publicó que Catar, con Bin Hammam a la cabeza, pagó dinero para tener votos y ser elegido organizador del Mundial 2022, y después, el estadounidense Chuck Blazer, secretario general de la CONCACAF, remató la jugada con una denuncia por posibles sobornos del catarí y su entorno este proceso electoral.

En concreto, la denuncia de Blazer, relacionaba a su colega y al trinitense Jack Warner, vicepresidente de FIFA, con el pago de cantidades en efectivo a los delegados presentes en una reunión de la Unión Caribeña de Fútbol (CFU) el 10 y el 11 de mayo.

Tras rechazar toda acusación y recibir la invitación del Comité Ético para defenderse mañana en la sede de FIFA en Zúrich, Mohamed bin Hammam optó por denunciar que Blatter tenía conocimiento de esos supuestos hechos y no hizo nada, por lo que debía ser investigado también.

Hace 24 horas la FIFA anunció la apertura de una investigación sobre el comportamiento de Blatter, que siempre ha defendido la limpieza del organismo que preside y que afronta una nueva elección sin haber cerrado todavía el expediente abierto por las sospechas sobre la última elección mundialista (Rusia 2018 y Catar 2022).

El Comité Ético tendrá que decidir con rapidez y la audiencia de mañana, con cita para todos los implicados, estará presidida por el namibio Petrus Damaseb. El presidente del comité, Claudio Sulser, ha declinado participar en la misma dado que es de nacionalidad suiza como Blatter.

Con esta situación los programas electorales de uno y otro parecen haber quedado en un segundo plano porque el desarrollo del 61 Congreso, que se celebrará el 31 de mayo y el 1 de junio en Hallenstadion de Zúrich, estará condicionado por la decisión que se adopte mañana.

Los miles de kilómetros que ha recorrido Blatter, claro favorito a repetir presidencia, y también su contrincante Bin Hammam, además de las proclamas a favor del juego limpio de uno y otro se quedan por ahora en un cajón a la espera de un veredicto favorable para FIFA.