El tenista brasileño más laureado de la historia, Gustavo Kuerten, considera que el nivel del tenis actual es "increíble" y asegura que ese deporte se encuentra polarizado entre "unos pocos jugadores" y todos los demás, en una entrevista difundida hoy.

Cuando se cumplen diez años desde que Kuerten lograra su tercera victoria en Roland Garros, el deportista, ya retirado, aseguró que si se analizan "los récords del tenis, casi todos son de jugadores actuales".

"Son prácticamente increíbles las cosas que están sucediendo en el tenis (...). Lo que se me hace extraño es la diferencia que existe hoy entre unos pocos jugadores y la mayoría de los otros", dijo Kuerten al rotativo "O estado de Sao Paulo".

El ex tenista, quien dejó la raqueta en 2008 tras caer en la primera ronda en el torneo que lo elevó a la cima del tenis mundial, añadió que "salir de las adversidades que el tenis propone todo el tiempo es la lapidación final del tenista. Como cada uno lidia con eso es definitivo".

También consideró que el tenis es más homogéneo que antes porque las diferencias de juego entre superficies se han diluido.

"El tenis ha cambiado bastante, pero en el sentido de que hoy las superficies son más homogéneas, las pistas rápidas no son tan rápidas y la tierra batida no es tan lenta", razonó.

El deportista recordó sus triunfos en el torneo de París, cuya edición de este año arrancó hoy, en el que en dos ocasiones se alzó con la victoria frente a tenistas españoles.

En la final de 1997, Kuerten venció al español Sergi Bruguera en tres mangas y en la edición de 2001 se proclamó campeón tras derrotar al español Álex Corretja.

Esa tercera corona trae dulces recuerdos para "Guga", quien rememoró el agónico partido que lo enfrentó en octavos de final al estadounidense Michael Russell, encuentro que llegó a dar por perdido y en el que tuvo que salvar un punto de partido.

"Acerté dos bolas en la línea en match point. Si se hubieran ido fuera estaría en casa y tendría dos trofeos", dijo el jugador, quien añadió que tras ese momento "la sensación fue completamente opuesta".

"Tenía oportunidades reales de vencer la partida", dijo.

Para Guga aquel partido, disputado en la Philippe Chatrier, pista Central de Roland Garros, fue el momento "emocional de mayor relevancia" de toda su carrera.