En medio de una intensa polémica por el aumento de la inflación, los legisladores argentinos han incrementado sus sueldos cerca de un 22 %, casi doce puntos por encima de la estadística oficial y dos sobre el límite fijado por el Gobierno para tratar de frenar la subida de los precios.

Desde enero, los salarios de diputados y senadores nacionales han subido un 21,8 %, confirmaron hoy a Efe fuentes parlamentarias.

Así, el sueldo ha quedado, una vez descontados impuestos, en unos "32.000 a 33.000 pesos en mano" (entre 6.400 y 6.600 dólares aproximadamente), según dijo el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, a Radio del Plata.

"Este es un tema que se resolvió el año pasado, que fue público, y que nos encargamos de notificar", señaló Domínguez.

También el vicepresidente del Gobierno y presidente del Senado, Amado Boudou, aseguró que la subida responde a un acuerdo pactado el pasado año.

"Es el aumento que correspondía a junio del pasado año, por acuerdo de todas las fuerzas habíamos pospuesto el aumento de todo el sector público para enero", dijo Boudou en declaraciones al canal de televisión C5N.

Tras la subida, según el vicepresidente, el salario bruto medio de un legislador alcanzó los 48.000 pesos (unos 9.800 dólares).

El incremento supera con creces la inflación oficial de 2012, que el Gobierno cifró en un 10,8 % y el tope de incremento salarial del 20 % recomendado por el Ejecutivo para tratar de controlar los precios durante este año.

No es la primera vez que los parlamentarios argentinos se convierten en blanco de las críticas por sus mejoras salariales.

El pasado año, en medio de una estrategia de ajuste general impulsada por el Gobierno, sus señorías acordaron duplicar sus ingresos con el argumento de que la mejora estaba destinada a "restituir la dignidad" de los parlamentarios y a no dejar la política "a los ricos o ladrones".

"La política no puede ser sólo cosa de ricos, que solamente la hagan aquellos que reciben dinero de los grupos concentrados", dijo entonces Domínguez.

Integrados en el sueldo, los legisladores argentinos cuentan con otros beneficios, como pasajes de avión canjeables por efectivo si no se utilizan y un plus por desarraigo para residentes a más de cien kilómetros de Buenos Aires que varía según la distancia.

Los parlamentarios han sido también duramente criticados por el escaso número de sesiones que desarrollan, que el pasado año se limitaron a quince en el Senado y diez en Diputados, la menor cantidad registrada desde el retorno de la democracia, en 1983.