El nominado para dirigir la CIA, John Brennan, aseguró hoy en su audiencia de confirmación para el cargo en el Senado de EE.UU. que prefiere que se detenga a un sospechoso de terrorismo de Al Qaeda antes de que se le dé muerte.

Brennan, que se enfrenta a las críticas sobre el uso de aviones no tripulados en la guerra contra el terrorismo, aseguró: "Nunca he pensado que sea mejor matar a un terrorista que detenerle".

"Queremos detener a todos los terroristas posibles, de modo que podemos obtener inteligencia de la manera apropiada y así se puede interrumpir la cadena de ataques terroristas", aseguró Brennan.

Durante el primer mandato del presidente Barack Obama, como su asesor de lucha antiterrorista, Brennan ha apoyado los ataques con aviones no tripulados o "drones" en zonas como la frontera afgano-pakistaní.

"Soy un gran defensor de hacer todo lo posible antes que matar a terroristas, llevarlos a la justicia y obtener inteligencia", reiteró a la pregunta del senador republicano Saxby Chambliss.

Brennan y el Gobierno de Barack Obama han sido criticados por ONG por los ataques con "drones", que consideran ejecuciones selectivas fuera del control de la luz pública, con la intención de descabezar a Al Qaeda en Pakistán, Yemen o Somalia.

En la audiencia, Brennan defendió también la necesidad de tener como prioridad la detención e interrogatorio de terroristas, ya que permite obtener "información valiosa".

A una pregunta del senador republicano Marco Rubio, Brennan aseguró que la información obtenida en la detención e interrogatorio de sospechosos es vital para la CIA, pero consideró que la tarea de mantener recluidos a sospechosos no debería ser realizada por la agencia de inteligencia.

"Creo que debería ser un papel de las Fuerzas Armadas, del FBI (la Oficina Federal de Investigaciones) o nuestros aliados internacionales", apuntó Brennan, quien defendió que se apliquen a los detenidos las leyes estadounidenses para enemigos de guerra, conocidas como Artículo 3.

La CIA tomó el control de operaciones de detención e interrogatorio tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2011 como parte de una nueva estrategia de la Administración de George W. Bush contra Al Qaeda, que supuso la creación de prisiones clandestinas y técnicas de interrogatorio calificadas de tortura.