El ministro de Asuntos Exteriores británico, William Hague, dijo que "es una pena" que el canciller argentino, Héctor Timerman, no se haya sumado hoy a la reunión que mantuvo en Londres con representantes de las islas Malvinas.

Timerman concluye hoy una visita de tres días a la capital británica en la que finalmente no se reunió con Hague debido a que éste exigía que participasen en el encuentro representantes de la Asamblea legislativa de las Malvinas mientras el canciller argentino reclamaba que fuese una cita bilateral.

Hague recibió hoy en Londres a Jan Cheek y Dick Sawley, representantes del órgano de Gobierno en las Malvinas, a los que expresó el "apoyo total del Gobierno británico" y el respaldo al derecho de autodeterminación de los isleños, según informó el Foreign Office en un comunicado.

Argentina reclama desde 1833 la soberanía de las Malvinas, un territorio británico en ultramar, y en los últimos meses sus insistentes peticiones de negociación han tensado las relaciones con Londres, hasta el punto de que finalmente no se han reunido esta semana sus ministros de Exteriores en la capital de Reino Unido.

"Desde luego es una pena que el ministro argentino de Exteriores, Héctor Timerman, no estuviese dispuesto a unirse a nosotros en una conversación sobre las islas Falkland (como llaman los británicos a las Malvinas)", apuntó Hague en el comunicado.

"Como he dicho en anteriores ocasiones, esa conversación nunca podría tener lugar sin representación de miembros del Gobierno de las Malvinas, especialmente dado el actual comportamiento del Gobierno argentino hacia los isleños", agregó.

En una entrevista concedida a los diarios británicos "The Guardian" y "The Independent", el canciller argentino se mostró convencido esta semana de que su país controlará las islas Malvinas "en un plazo de 20 años".

El jefe de la diplomacia británica opinó hoy que son los malvinenses los que deben "decidir su propio futuro" en la consulta de marzo en la que votarán sobre su estatus como territorio británico en ultramar, ante las reclamaciones de negociaciones por parte de Argentina.

Hague, que calificó a las islas Malvinas como una "democracia próspera con una economía en crecimiento", indicó que los isleños "merecen ser escuchados" después de haber "trabajado incansablemente durante nueve generaciones para establecer su posición en el mundo".

El referéndum de soberanía, que Argentina no reconoce, es para William Hague "una oportunidad para que la población de las Malvinas exprese su punto de vista sobre cómo quieren ser gobernados, de forma democrática e incontestable, y sin que nadie hable por ellos".

Ayer el canciller argentino desautorizó ante un grupo de diputados británicos el referendo de las Malvinas, previsto para el 10 y 11 de marzo, y aseguró que "ningún país reconoce la soberanía del Reino Unido sobre las Malvinas".

Ya desde Londres, el ministro de Exteriores argentino envió una carta este lunes a Hague para reiterar su deseo de mantener un encuentro "bilateral a solas", pero el jefe del Foreign Office insistió en todo momento que sólo aceptaría una reunión en presencia de representantes del Gobierno de las Islas Malvinas.

Timerman se negó, por su parte, a reunirse con Hague en presencia de miembros del Gobierno de las islas.

La soberanía de las islas en el Atlántico Sur provocó una guerra entre Argentina y el Reino Unido en 1982, que se saldó con la derrota argentina y dejó cerca de un millar de muertos.