La reunión del Consejo de la Internacional Socialista (IS), en el que participan un centenar de partidos de todo el mundo, ha decidido promover un giro en las políticas europeas para romper el circulo vicioso de la austeridad.

Fuentes de la conferencia, que empezó el lunes en Cascais, dijeron a EFE que hay consenso pleno entre las delegaciones para llevar a las instituciones y a los gobiernos esa estrategia, que propugna adoptar medidas para generar crecimiento y empleo y no destruirlos con sucesivos ajustes y recortes presupuestarios.

La crisis europea ha dominado la mayoría de los debates e intervenciones de la reunión, que abrieron los líderes socialistas de Grecia, Yorgos Papandreu, y Portugal, Antonio José Seguro, con fuertes críticas a lo que consideran sacrificios evitables impuestos por la UE a los ciudadanos de sus naciones del Sur.

La representante española, Purificación Causapié, secretaria de Igualdad del PSOE, también reclamó en su intervención mayor atención de Bruselas a la reactivación de las economías, con medidas creadoras de empleo y que faciliten el crédito a las empresas y a los emprendedores.

Aunque se han abordado otros temas, como el desarrollo sostenible o la situación en Irán, Egipto y Siria, la crisis europea y sus consecuencias han sido los protagonistas de la reunión de Cascais, una babel de organizaciones procedentes de todo el globo.

"Los partidos de otros continentes miran con inquietud como Europa se aleja de su imagen de espacio solidario que tanto influyó en el resto del mundo", ha señalado Causapié en declaraciones a EFE.

"En la IS los partidos europeos son muy importantes -explica-, la socialdemocracia y Europa han sido un referente del Estado del bienestar. Es duro ver como eso retrocede con la crisis, doloroso para los partidos de otras latitudes en los que genera inquietud".

En varias de las intervenciones de la reunión se ha advertido de que las medidas para combatir la crisis están disolviendo el modelo socialdemócrata de Estado que consideran clave para reducir la conflictividad social o impulsar la ayuda al desarrollo.

Portugal fue puesto como un ejemplo por sus propios delegados, que achacan a los recortes presupuestarios del Gobierno conservador la destrucción de los logros sociales de más de treinta años de democracia.

Los socialistas lusos ven en el propósito del Ejecutivo de reformar el Estado y ahorrar el año próximo 4.000 millones de euros para cumplir las exigencias europeas de déficit fiscal, la sentencia de muerte de un exitoso modelo de convivencia nacional.

Causapié afirma que en el caso español "es necesario cambiar la política económica de la UE, debe haber mayor apoyo a España desde las instituciones, como el BCE (Banco Central Europeo), que se deben volcar en las políticas de crecimiento y empleo".

La situación de desempleo en España "es insostenible", subraya. "Si hay que retrasarse en el ajuste del déficit habrá que hacerlo, pero no podemos asfixiar a los ciudadanos ni acabar con los derechos del Estado del bienestar".

Además, los problemas económicos son ahora globales y hay que reforzar el "Gobierno global", agrega, "hace falta una Europa fuerte, que regule la economía y el funcionamiento de los mercados".

La delegada del PSOE recuerda que su partido siempre ha sido muy europeísta y ahora observa con preocupación que la gente ya no ve a Europa como una ayuda, una sensación que favorece el euroescepticismo entre la población.

"Hay que reforzar la UE para que tome decisiones a favor de los ciudadanos", defiende Causapié al subrayar que la crisis económica está incrementando las desigualdades económicas y sociales y también la discriminación contra la mujer.

A instancias de la representación española la IS tiene consensuada una resolución para fomentar, a nivel nacional e internacional legislaciones que protejan a la mujer de la violencia, un fenómeno, concluye, al que ayudan la pobreza y la precariedad.