El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó hoy la condena a un año de cárcel a una mujer somalí que denunció una violación a manos de la policía y a un periodista al que confesó su denuncia.

"El secretario general está profundamente decepcionado por las sentencias a un año de cárcel en Mogadiscio a una mujer y a un periodista somalí", dijo la oficina del portavoz de la ONU, Martin Nesirky, en un comunicado de prensa.

La ONU recordó que ha expresado en "repetidas" ocasiones su "alarma" por los informes que hablan de violencia sexual perversa en los campos de desplazados internos dentro y fuera de Mogadiscio, la capital del país africano.

"Estos crímenes no se denuncian por los riesgos que corren las víctimas, testigos y familiares, y por unos niveles intensos de estigmatización", dijo el portavoz, que añadió que hace falta "gran coraje" para que los supervivientes den un paso al frente.

Por último, el secretario general del organismo urgió al Gobierno somalí a que garantice que las denuncias de violencia sexual sean investigadas plenamente y que los responsables sean llevados antes la justicia.

Un juez de Mogadiscio condenó hoy a un año de cárcel Lul Ali Osman, madre de cinco hijos, a partir de "pruebas médicas" que supuestamente demuestran que la mujer "no fue violada" y mancilló el honor de una institución estatal al interponer una denuncia.

El magistrado condenó también a un año de prisión al periodista Abdiaziz Abdinur, un reportero "freelance" que ha trabajado para medios locales e internacionales, por "insultar a las instituciones del Estado e inducir a la mujer a aportar pruebas falsas".

La semana pasada, la Oficina Política de la ONU para Somalia (UNPOS) manifestó su "preocupación" por el hecho de que los acusados habían estado sometidos a una "detención prolongada y carecían de abogado hasta hace poco".

A pesar de los avances logrados el año pasado en el terreno político, con la elección de un Parlamento, un presidente y un primer ministro que puso fin al Ejecutivo de transición, Somalia se encuentra todavía inmersa en un conflicto armado.

En él, las tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), el Ejército somalí, las Fuerzas Armadas etíopes y varias milicias pro gubernamentales combaten a los integristas islámicos de Al Shabab, la milicia radical dominante desde 2006.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra y delincuentes.