La líder opositora birmana y premio nobel de la paz Aung San Suu Kyi mostró hoy en la ciudad surcoreana de Pyeongchang un "optimismo cauto" sobre la situación en su país, aunque admitió que "aún queda mucho para el desarrollo total de los Derecho Humanos".

Suu Kyi, que llegó el lunes a Corea del Sur para una visita de cinco días, participó hoy en la Cumbre de Desarrollo Global, un simposio que se celebra con motivo de las Olimpiadas Especiales -dedicada a deportistas con discapacidad mental- inauguradas ayer en Pyeongchang.

"Lo que estamos combatiendo en Birmania también es discapacidad, política y social", aseguró Suu Kyi durante el foro, destinado a analizar las necesidades de las personas con discapacidad intelectual en países en desarrollo.

"En mis años de arresto domiciliario comprendí bien lo que significa estar aislada, eliminada de la sociedad y apartada de los seres queridos", explicó la "dama", que pasó más de 20 años de persecución política, buena parte de ellos bajo detención en su vivienda.

Suu Kyi, de 68 años, también lamentó que Birmania tenga aún uno de los sistemas de salud más pobres del mundo, al tiempo que recordó que en 2008 el Gobierno militar gastó menos de un euro por persona en este ámbito.

Pese a la difícil situación que aún afronta su país, aseguró que "es tiempo de un optimismo cauteloso" en este momento de transición de una dictadura militar a una democracia, en el que consideró se han registrado "muchos progresos".

La intervención de la líder birmana en el foro de Pyeongchang se produjo un día después de reunirse en Seúl con el presidente saliente surcoreano, Lee Myung-bak, y su sucesora, Park Geun-hyee, que le mostraron su apoyo para afrontar el proceso de democratización en su país.

El viaje a Corea del Sur es el cuarto al extranjero desde que Suu Kyi recobró la libertad en 2010, tras la disolución de la última junta militar.