El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, advirtió hoy de que Moscú responderá a los recientes "pasos inamistosos" de Estados Unidos, aunque matizó que el Kremlin apuesta por el desarrollo de las relaciones en todos los ámbitos.

"Desde luego continuaremos respondiendo a los pasos inamistosos, pero en la base de nuestra postura se encuentra la disposición a desarrollar las relaciones en todos los ámbitos", dijo Lavrov en una rueda de prensa en la que repasó los principales problemas del acontecer internacional.

El jefe de la diplomacia rusa indicó que esta voluntad se basa en el supuesto de que la interacción con Estados Unidos se debe ajustar a los principios de igualdad, respeto mutuo y no intromisión en los asuntos internos.

Reiteró que las relaciones entre Moscú y Washington "no están en su mejor estado" y mencionó entre los factores irritantes la creación por EEUU del escudo antimisiles y su reciente ley que sanciona a funcionarios rusos implicados en violaciones de los derechos humanos y que es conocida como el "Acta Magnitski".

A esa ley, Rusia replicó con la prohibición de la adopciones de niños rusos por familias estadounidenses y la denuncia del acuerdo bilateral con EEUU sobre esa materia.

Lavrov calificó de "indignante" la reciente decisión de un tribunal estadounidense de imponerle a Rusia una multa de 50.000 dólares diarios por no devolver una colección de antiguos libros hebreos de la llamada Colección Schneerson, y aseguró que tampoco se quedará sin respuesta.

Sobre el conflicto en Siria el jefe de la diplomacia rusa subrayó que el gran obstáculo para avanzar hacia una solución es "la obsesión de los opositores con la idea de derrocar a Bachar al Asad", el presidente sirio.

Agregó que mientras prevalezca "esa postura intransigente, no habrá nada de bueno, el conflicto armado proseguirá y habrá más muertes".

El ministro de Exteriores apuntó que algunos miembros del Grupo de Acción para Siria, que incluye entre otros a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Rusia, China, EEUU, Francia y Gran Bretaña), apoyan la lucha armada de la oposición contra las autoridades de este país.

"La coalición opositora declaró como su objetivo el derrocamiento del régimen (de Al Asad) y de sus instituciones, lo que contradice abiertamente a los acuerdos de Ginebra, que señalan claramente que las instituciones estatales deben ser conservadas", dijo.

Lamentó que sólo Rusia y China se esfuerzan para sentar a las partes en conflicto a la mesa de negociaciones, mientras que Occidente no contribuye, según Lavrov, al proceso de paz.

Reiteró que el destino de Al Asad no es una prioridad para Moscú, que según el ministro persigue poner fin al baño de sangre en el país árabe.

En relación a la situación en Siria, Lavrov destacó que la presencia de la Armada rusa en el Mediterráneo oriental es un factor de estabilidad.

Lavrov manifestó su sorpresa acerca de la discusión que ha surgido en torno a la sede de la próxima ronda de negociación entre Irán y el Grupo mediador 5+1, formado por los países miembros permanente del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania.

Subrayó que el asunto de la sede es algo secundario, aunque agregó estar seguro de que "la ronda tendrá lugar".

"No entendemos muy bien para qué hay que discutir de manera acalorada sobre el lugar del encuentro. Pero debe ser que alguien del sexteto o Irán tiene su propia opinión al respecto. Es una pena que este tema alargue el proceso", dijo Lavrov.

El ministro de Exteriores indicó que Rusia está cerrando la estación de radar de Gabalá, que alquilaba al vecino Azerbaiyán, por no haber llegado a un acuerdo sobre el monto del contrato de arrendamiento.

"El tema está definitivamente cerrado. Estábamos dispuestos a lograr un acuerdo, pero nuestros amigos azerbaiyanos decidieron no ceder en el precio", subrayó.

Azerbaiyán, según medios rusos, fue subiendo gradualmente el precio del alquiler según avanzaban las negociaciones desde los actuales 7 millones de dólares anuales hasta los 300 millones.