El Pentágono eximió hoy de toda culpa al general John Allen en el escándalo que provocó la dimisión del exdirector de la CIA David Petraeus, después de se destapara que este había tenido relaciones extramatrimoniales con su biógrafa, Paula Broadwell.

El Departamento de Defensa informó de que Allen no había violado las prohibiciones militares de conducta impropia de un oficial de las Fuerzas Armadas estadounidenses, por lo que estaba "totalmente exonerado" de las acusaciones vertidas.

Según los primeros datos revelados por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) cuando saltó el escándalo, Allen mantuvo "comunicaciones inapropiadas" con Jill Kelley, la mujer que dijo haber recibido correos electrónicos amenazantes de la amante de Petraeus, Paula Broadwell.

En esos correos, enviados desde una cuenta anónima, Broadwell instaba a Kelley a poner fin a su comportamiento "demasiado amable" hacia Petraeus, al parecer porque sentía celos de ella.

El general Allen, del Cuerpo de Infantería de Marina, y de 58 años de edad, asumió en julio de 2011 el mando de las fuerzas de Estados Unidos y de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán, como sucesor del general David Petraeus.

El presidente Barack Obama había aceptado la recomendación del jefe del Pentágono postulando a Allen como comandante aliado supremo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a partir de comienzos de 2013, pero ordenó que se mantenga en suspenso.

El Gobierno estadounidense no se ha pronunciado aún sobre el desbloqueo del nombramiento de Allen para este cargo.