Estados Unidos volvió hoy a la vida cotidiana tras una jornada festiva en la que un millón de personas inundaron Washington y fueron testigos del discurso del presidente Barack Obama, recibido positivamente por medios y analistas.

"El segundo discurso inaugural de Obama fue mucho mejor que el primero. Fue un claro reconocimiento de que afronta una oposición implacable e irracional con la contundencia propia de los valores progresistas", escribió el Nobel de Economía Paul Krugman en el diario 'The New York Times'.

"De hecho, Obama nunca había sido antes tan claro sobre las causas que él apoya", sentenció el prestigioso columnista.

"Obama no habló como un presidente demócrata, sino como un líder que cree que esta nación es excepcional. Fue un discurso poderoso para un momento contencioso en la política nacional", afirmó por su parte el analista de la cadena CNN Julian Zelizer.

El discurso de Obama fue el punto álgido de una jornada en la que todo salió a pedir de boca, tal y como estaba previsto, y precedió un desfile de más de dos horas en el que alrededor de un centenar de comparsas, entre bandas escolares, grupos de danza folk y unidades militares, aportaron la música y el color.

Hoy, un día después, la capital estadounidense limpia sus calles y recoge las últimas vallas, gradas y guirnaldas tras una ceremonia de investidura que según las últimas estimaciones de la Casa Blanca presenciaron allí mismo hasta un millón de personas, por encima de lo esperado, aunque lejos de los 1,8 millones de 2009.

"No sé si había un millón de personas, pero la ciudad estaba imposible", explicó a Efe el taxista Casey Edwards, quien aseguró que, pese a la "enorme cantidad de calles cortadas", pudo hacer más de veinte carreras.

"Trabajé también el fin de semana. Han sido unas jornadas de mucha actividad y creo que ahora me tocan un par de días de reposo", bromeó el joven taxista.

"Este año no hemos tenido tanta gente como en 2009 -cuando dos días después de las elecciones ya casi teníamos completo por reservas-, pero, con un 85 % de ocupación, hemos rozado el lleno", dijo a su vez a Efe la directora de Relaciones Públicas del hotel Willard Intercontinental, Barbara Bahny.

Una de las turistas que viajaron a Washington para la investidura fue María Avilés, natural de Puerto Rico y que llegó a la capital el pasado jueves acompañada por su marido.

"Estoy muy emocionada, el discurso de Obama fue muy emotivo. Jamás antes había estado en Washington ni había visto en persona a un presidente", explicó a Efe Avilés, quien, aunque regresa a casa hoy mismo, aprovecha para hacer compras de última hora en la tienda de recuerdos de la investidura.

Esa tienda, que seguirá abierta hasta el próximo 24 de enero, aún no ha rebajado los precios de las gorras, chapas y camisetas, ni del "producto estrella" de este año, según los empleados, un osito de peluche ataviado con una bufanda azul en la que puede leerse "Obama 2013" y que vale 35 dólares.

"Fue increíble, toda una experiencia. Nos gustó mucho el discurso de Obama, en el que dejó claro que es un presidente de todos los estadounidenses y no sólo de unos cuantos", explicó, en la misma tónica, la joven pareja de Massachusetts formada por Brendan Carter y Olivia DuMont.

Llegados a Washington el sábado especialmente para la investidura, aprovecharán hoy y mañana para hacer turismo por la capital, sin las aglomeraciones del fin de semana, y el miércoles se reincorporarán al trabajo.

Así, un día después, los estadounidenses se levantaron en general satisfechos de una jornada festiva en la que destacó el discurso presidencial, que incluso gustó hasta al líder conservador Newt Grigrich, para quien, aunque hubo algo de "bobadas izquierdistas", el 80 % restante "estuvo muy bien".