La sesión final de la III Cumbre de Desarrollo Económico y Social de la Liga Árabe comenzó hoy en Riad con llamamientos a alcanzar el progreso económico y a aumentar las inversiones en la región.

Los primeros en hablar fueron los presidente de Comoros, Ikililou Dhoinine, y del Yemen, Abdo Rabu Mansur Hadi, que abrieron una reunión que tiene previsto acabar al mediodía.

Dhoinine destacó que "los esfuerzos en la cumbre han ido todos a alcanzar un avance económico social y a aumentar las inversiones para preparar a las próximas generaciones a hacer frente a los desafíos" del futuro.

En ese sentido, solicitó a los estados árabes que aumenten las inversiones y los proyectos en su país.

Por su parte, Hadi subrayó que la cumbre actual se celebra en un momento importante "en medio de cambios económicos y políticos cruciales".

"El Yemen ha afrontado una época difícil en el camino del cambio y las reformas, ha habido una transición pacífica del poder y los países hermanos han tenido un papel en impulsar al Yemen hacia la transición política pacífica", indicó.

Asimismo, pidió a los países árabes que prometieron apoyo económico al Yemen que cumplan con sus compromisos "porque la situación económica y de seguridad todavía es débil".

Durante la jornada de ayer, los líderes árabes llamaron a la creación de un mercado común, a la imagen de acuerdos similares en otras regiones del mundo, para fortalecer a sus empresas y reforzar los lazos entre sus países.

Esta mañana, algunos dirigentes, que intervinieron ayer, ya se habían marchado de la capital saudí, como el presidente egipcio, Mohamed Mursi, y el emir de Catar, Hamad bin Jalifa al Zani.

Las dos rondas anteriores de la Cumbre Árabe de Desarrollo Económico y Social se celebraron en 2009, en Kuwait, y en 2011, en Egipto, solo seis días antes de que estallara la revolución que derrocó a Hosni Mubarak.

Esta es la primera que se celebra tras el inicio de la primavera árabe hace dos años y en ella participan los 22 miembros de la Liga Árabe, menos Siria.