A dos días de los primeros comicios legislativos en Jordania tras el inicio de la "primavera árabe", parte de la población se muestra desconfiada hacia una cita electoral que considera que no traerá los cambios esperados en el país.

El boicot de la oposición islamista y de izquierdas, motivado por su rechazo a la nueva ley electoral, las denuncias de compra de votos y las escasas reformas introducidas hasta el momento hacen que las elecciones levanten pocas expectativas.

Pese a ello, los candidatos han cubierto las calles de Ammán de carteles con sus fotografías y sus lemas de campaña, centrados en ideas atractivas pero generales como el cambio o la lucha contra la crisis económica y la corrupción.

Estos eslóganes no convencen al ingeniero Maruan Abdalá, quien aseguró a Efe que después de la desilusión de las dos últimas citas electorales, en las que la oposición denunció fraude, en esta ocasión no va a votar.

"En los dos últimos años se ha hablado mucho de reformas en Jordania, pero en realidad ha habido pocos cambios", señaló Abdalá, quien se muestra especialmente preocupado por la situación económica en el país y considera un gran problema la extendida corrupción.

Sentado a poca distancia en la misma cafetería de Ammán, el taxista Ziad Tamimi intervino para afirmar que, aunque los pasos dados son escasos, se debe dar una oportunidad a las elecciones.

"No tengo muchas expectativas, pero la mayoría de los candidatos que se presentan a estos comicios son nuevos, así que puede que busquen el interés del país", dijo a Efe Tamimi.

Los aspirantes tratan a contrarreloj de ganarse el apoyo de sus compatriotas el próximo miércoles, cuando los jordanos elegirán a los 150 nuevos miembros de la Cámara baja, que deberá hacer frente al malestar social que desde hace dos años ha motivado frecuentes manifestaciones.

Estos comicios anticipados se enmarcan en el proceso de reformas prometido por el rey Abdalá II, quien ha asegurado que de la consulta saldrá un gobierno parlamentario, encabezado por un primer ministro elegido entre los bloques con mayoría en la próxima Cámara baja.

El monarca y el primer ministro, Abdalá Ensur, han reiterado en numerosas ocasiones que las elecciones son un paso más en el camino de las reformas y han instado a la oposición a participar en las mismas.

Sin embargo, muchos jordanos no creen que la votación vaya a impulsar el cambio político en el país con la actual ley electoral, que en opinión de sus detractores favorece a las tribus y no a los partidos políticos.

Según el analista jordano Ahmed Awad, director del Centro Phenix, el Gobierno está intentando convencer a la población de que participe, pero "la atmósfera general es de desconfianza y poco interés hacia las elecciones".

Awad dijo hoy a Efe que este sentimiento se debe al hecho de que los últimos comicios de 2010 y 2007 no fueran transparentes y que durante esta campaña electoral se ha vuelto a dar el fenómeno de compra de votos.

"Creo que una mayoría de los jordanos no votará, porque no confía en los grupos políticos que se presentan", subrayó Awad.

Y es que varios candidatos han sido detenidos por su supuesta implicación en la compra de votos en los últimos días.

Ayer, la agencia oficial jordana, Petra, informó de que trece personas, entre ellas seis candidatos, fueron arrestadas por este motivo.

La última detención, efectuada la víspera, fue la del diputado en las dos últimas legislaturas de la Cámara baja Ahmed Safadi, acusado de comprar votos y ofrecer servicios a cambio de apoyo en las urnas, en violación de la norma electoral.

De los otros cinco candidatos, algunos han sido puestos en libertad bajo fianza, mientras que las demás siete personas arrestadas están inculpadas de mediar en la compra de sufragios.

Tras las detenciones, la Comisión Electoral Independiente, que supervisa por primera vez los comicios, indicó que estas medidas son la mejor prueba de que nadie es inmune a la Justicia y de que las autoridades están comprometidas con la limpieza de las elecciones.

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Por Marina Villén