El ministro italiano de Economía y Finanzas, Vittorio Grilli, confió hoy en que la segunda mitad del año suponga un "giro" en la tendencia económica del país y de la zona euro, al tiempo que avanzó que Italia deberá crecer a un ritmo en torno al 1 % anual a partir de 2014.

Grilli, en una comparecencia en el Parlamento Europeo (PE), destacó el "creciente grado de confianza" que se percibe en Europa tras meses de "tensiones" y aseguró que las mejores condiciones financieras permiten "disipar las dudas" sobre el futuro de la zona euro.

Según el ministro italiano, la crisis no está superada, pero los indicadores muestran que habrá un cambio de tendencia en "la segunda mitad de 2013" y que no será necesario aplicar nuevos recortes en este ejercicio.

A lo largo del año, la economía italiana se recuperará progresivamente y estará en disposición de crecer un 1 % anual en 2014 apoyada en las inversiones y las exportaciones, según Grilli.

"A pesar de esa perspectiva positiva para la segunda mitad del año, no podemos estar satisfechos", señaló Grilli, al tiempo que argumentó que ese ritmo de no será suficiente para permitir una creación sostenible de puestos de trabajo.

El crecimiento será a partir de ahora el gran desafío europeo, aseguró Grilli, quien defendió que los procesos de ajuste presupuestario llevados a cabo en muchos países eran necesarios.

El ministro subrayó además la importancia de las reformas llevadas a cabo por el Gobierno tecnócrata de Mario Monti.

"Puedo decir hoy que Italia es un país diferente, que está cambiando profundamente", señaló Grilli, para quien ese proceso es ya "irreversible".

Además, defendió la gestión de la crisis hecha por la zona euro y destacó varios progresos clave, entre ellos el acuerdo para poner en marcha el fondo permanente de rescate, el calendario "claro" pactado para avanzar hacia un sistema único de supervisión bancaria y el anuncio del nuevo programa de compra de deuda del Banco Central Europeo (BCE), que no ha necesitado de activación por ahora.

Según Grilli, la celeridad con la que fueron tomadas todas esas decisiones mostró la "determinación" de los gobiernos e instituciones europeas y su capacidad para "decidir muy rápidamente" y hacer frente a la "crisis de confianza en Europa".