La cumbre Celac UE, que tendrá lugar en Santiago de Chile el 26 y 27 de enero, será la primera en la que América Latina se presenta conformando un solo bloque y además con un crecimiento sostenido, frente a la crisis en Europa.

La reunión, cuyo objetivo es lograr "una alianza para un desarrollo sustentable promoviendo inversiones de calidad social y ambiental", pondrá de manifiesto que hoy en día existe una relación "más equilibrada" entre ambas regiones gracias a la pujanza económica de Latinoamérica y a sus avances en materia de integración, asegura el Gobierno chileno, organizador del evento.

América Latina quiere revisar su relación con la Unión Europa (UE) a tenor de los cambios políticos y económicos experimentados en los últimos años.

"Nuestro continente está despertando, somos los que están creciendo. Hemos recuperado la democracia y estamos reduciendo la pobreza y la desigualdad", subraya el mandatario chileno, Sebastián Piñera, actual presidente de turno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

"Queremos iniciar una nueva era, una etapa basada en la cooperación estratégica para el desarrollo, no en el asistencialismo", porque "la región ha aprendido de sus errores y ha sabido enfrentar la actual crisis mundial", asegura.

Chile es un claro ejemplo de esta transformación.

En medio de las turbulencias económicas del primer mundo, el estancamiento de los países asiáticos y la desaceleración de las principales economías de Sudamérica, Chile destaca como uno de los cinco países que más crecen en el mundo.

Además, América Latina y el Caribe acuden por primera vez con una sola voz a una reunión con el bloque europeo tras la constitución de la Celac en diciembre de 2011 en Caracas.

Esto hace posible "una conversación más simétrica" con los países de la Unión Europea, el principal inversor en la región (613.000 millones de dólares, frente a los 117.000 millones de América Latina en la UE), sostiene el canciller chileno, Alfredo Moreno.

La cumbre reunirá a representantes de los 33 países de la Celac y los 27 de la UE, junto con los presidentes del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, así como la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.

Croacia, cuyo ingreso en la UE está previsto para el próximo 1 de julio, Serbia y Turquía asistirán también como invitados.

En los últimos años, los países de América Latina y el Caribe han registrado un fuerte crecimiento económico a nivel colectivo (con un promedio de aumento del PIB a escala regional del 4,5 % durante el periodo 2010-2012).

Este fenómeno ha generado una creciente confianza y les ha llevado a afirmar su voluntad de desempeñar un papel más activo a escala internacional, por ejemplo en cuestiones relacionadas con la economía mundial (en el seno del G-20) y en las negociaciones multilaterales sobre cambio climático o desarrollo sostenible.

En tanto, la UE está convencida de que "el crecimiento económico de América Latina es una oportunidad para la cooperación" entre ambos bloques y "puede contribuir a superar la crisis", según el presidente de la Eurocámara, el alemán Martin Schultz, durante la visita de Piñera a Bruselas en noviembre pasado.

La Asociación Estratégica entre la UE y los países de América Latina y el Caribe, instaurada en Río de Janeiro en 1999, se basa en el principio de igualdad y se asienta sobre la convicción de que en un mundo interdependiente ambas regiones obtienen provecho de su colaboración y tienen intereses en común.

Esto se traduce en una cooperación activa en diversos ámbitos de la economía, el comercio y la inversión, así como en cuestiones políticas, de seguridad y medio ambiente.

Además, la colaboración permite a ambas regiones afirmar con mayor eficacia sus respectivas posturas en cuestiones de alcance mundial y defenderlas mejor en el contexto multilateral.

En cada una de la seis cumbres anteriores (de una periodicidad de dos años aproximadamente) se han intensificado el diálogo y los contactos a nivel político.

Esta dinámica culminó en la última cita, celebrada en Madrid en mayo de 2010, con la adopción de un plan de acción general.

De forma paralela a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, la que asistirán 1.100 delegados y 1.500 periodistas, se desarrollan reuniones de alto nivel con representantes del poder judicial, los parlamentos, el mundo empresarial, instituciones académicas y organizaciones sociales.

Los organizadores de la reunión han dado prioridad a los "retiros", o encuentros privados entre mandatarios, "para discutir los temas de manera más ágil e independiente".