España ha decidido modificar su política de ayuda al desarrollo en los cuatro próximos años con instrumentos como créditos de bajo interés para pequeñas y medianas empresas de países de renta media, con el fin de contribuir al crecimiento de su tejido empresarial.

Este nuevo tipo de cooperación, motivada por la crisis económica que atraviesa España, representará aproximadamente el 19 por ciento de la Ayuda Oficial española al Desarrollo (AOD) para este año.

En declaraciones a Efe, el secretario general de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Gonzalo Robles, explicó que la ayuda reembolsable adquiere un concepto más "amplio" en el plan de cooperación Española 2013-2016 ofreciendo nuevas posibilidades de actuación a través de este mecanismo.

La investigadora de Cooperación Internacional del Real Instituto Elcano, Iliana Olivé, indicó que es "difícil" englobar este tipo de ayuda dentro de una sola categoría específica, ya que incluye préstamos de Estado a Estado, financiación vía microcréditos e inversiones en fondos de capital para apoyar a las empresas.

Las experiencias del pasado "indican que es preferible que se financien actividades que generen una rentabilidad y, por lo tanto, capacidad de reembolso", señaló Olivé.

En opinión de la ONG Cooperación Internacional, mientras que la cooperación tradicional pone el foco en el ser humano, la reembolsable se centra en el tejido económico, por lo que "ambas son importantes".

Sin embargo, otras ONG como Intermón Oxfam son críticas con este tipo de ayuda y según la responsable de su programa de servicios esenciales, Verónica Hernández, "los países subdesarrollados necesitan sanidad, educación y alimentación, y eso no se puede pagar con un crédito".

Consideró que la razón por la que el Gobierno español ha introducido este mecanismo no es por criterios humanitarios, sino, por un lado, cumplir con las cantidades "mínimas" de AOD a las que España está comprometida y, a su vez, reducir el déficit español al 4,5 por ciento para el 2013, como exige la Unión Europea.

Gonzalo Robles defendió, por su parte, la capacidad de este sistema para conseguir ambos objetivos a la vez al explicar que "estamos en un contexto en el que queremos mantener compromisos de cooperación, tener un papel activo en el mundo, ser solidarios y cumplir las obligaciones con la UE; por lo que combinar ambas cosas es lo que debe hacer cualquier país inteligente".