El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, cumplirá mañana su primer año al frente del Gobierno, más entre sombras que entre luces, debido, según los analistas locales, a los "garrafales" desaciertos, incumplimientos y yerros acumulados a lo largo de los primeros doce meses de Administración.

Este general retirado de 62 años, primer militar en gobernar Guatemala tras el fin de la guerra interna que padeció el país en 1996 y que ofreció combatir con "mano dura" la violencia, pobreza y corrupción que aquejan al país, ha hecho menos de lo ofrecido.

En una reciente entrevista con Efe, Pérez Molina reconoció que su Gobierno no ha logrado hacer lo suficiente para desterrar la corrupción que se ha incrustado "en el 50 % de las instituciones del Estado", según sus propias palabras, y tampoco limpiarlo de la infiltración de narcotraficantes y del crimen organizado.

El segundo año de Gobierno, que se inicia mañana, lunes, aseguró, "será el mejor" de los cuatro para que fue elegido como mandatario, ya que entonces los ciudadanos empezarán a observar y apreciar los resultados de sus políticas de seguridad, económicas y sociales.

De momento tiene para presumir la reducción en casi un 10 % de los asesinatos violentos ocurridos durante los primeros doce meses de gestión, gracias en parte a las políticas de seguridad impulsadas por el Gobierno anterior, así como al buen comportamiento de la macroeconomía del país que cerró el año con índices optimistas.

Guatemala redujo en 2012 su tasa de homicidios en cinco puntos, al descender de 37 a 32 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, según las estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC).

De acuerdo con el informe, durante 2012 Guatemala registró un total de 5.174 muertes violentas, lo cual representa un descenso del 8,93 % respecto a las 5.681 muertes registradas en 2011.

Sin embargo, el Grupo de Apoyo Mutuo, una organización no gubernamental que vigila el comportamiento de la violencia en el país, aunque reconoce como "importante" el descenso de homicidios, advierte sobre un peligroso incremento en la saña y brutalidad con que éstos son cometidos.

Mientras que el Instituto de Estudios Naciones de la estatal Universidad de San Carlos destaca la "incongruencia" entre el bienestar de la macroeconomía frente a las condiciones de pobreza en que viven más del 52 % de los 14,4 millones de habitantes del país.

Guatemala cerró 2012 con un incremento del PIB de un 3 % y una inflación de un 3,45 %.

La reforma fiscal aprobada en febrero, que Pérez Molina también presenta como uno de los más importantes logros de su primer año de Gobierno, según el analistas de izquierdas, Miguel Ángel Sandoval, "fue tibia" porque no alcanzó a los grandes empresarios, sino que se conformó con "exprimir más a la ya desprotegida clase media".

"Este Gobierno no ha logrado ocultar su sesgo empresarial" no solo en materia impositiva y económica, sino también "en la férrea defensa de los proyectos mineros que son rechazados por la población con justas razones", dijo Sandoval en declaraciones a Efe.

Además, el analista añadió que "este Gobierno ha cometido errores garrafales, como subir impuestos a la clase media y favorecer a las mineras".

En materia internacional y de seguridad, Pérez Molina logró inquietar a Estados Unidos al denunciar el fracaso de la guerra convencional contra el narcotráfico, y proponer la discusión de nuevas estrategias de abordaje para combatir ese flagelo mundial, entre ellas la despenalización de las drogas.

La participación de miembros del Ejército en la muerte de seis campesinos indígenas en octubre pasado, así como su frustrada intención de limitar la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en casos ocurridos antes de 1987, fueron momentos difíciles para su gestión.

Analistas y opositores señalan que ambos momentos pusieron en evidencia su compromiso con las Fuerzas Armadas, incluso en contra de los intereses de la sociedad, al pretender defender a los soldados involucrados en la matanza, y querer evitar que la Justicia alcance a exmilitares que, como él, son señalados de graves violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la guerra.

Pérez Molina comparecerá el lunes ante el Parlamento para presentar el informe de su primer año de mandato, e informar sobre sus planes para 2013.