Los representantes del Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) y del grupo rebelde M23 retomaron hoy en Kampala las conversaciones de paz que buscan finiquitar el enquistado conflicto en el este de la RDC.

No obstante, el ministro ugandés de Defensa y mediador en las conversaciones, Crispus Kiyonga, indicó hoy que las sanciones impuestas a los líderes rebeldes constituyen un escollo para la buena marcha de las negociaciones.

Kiyonga aseguró haber realizado consultas con la ONU y EEUU sobre las sanciones y que le fueron dadas garantías de que éstas no entorpecerían el proceso, aunque, en su opinión, siguen siendo un obstáculo.

"Algunos de nosotros creemos que para resolver los problemas en la RDC hay cuatro componentes importantes: primero, asegurar la paz; segundo, conseguir la reconciliación; tercero, la democracia; y el cuarto es la justicia", explicó el mediador.

"Pero la gente que cree en las sanciones -apuntó Kiyonga- quiere darle la vuelta e insisten (en primer lugar) en la justicia".

El mediador desveló que el orden del día de las negociaciones incluye una revisión de los acuerdos de paz firmados con el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) el 23 de marzo de 2009, asuntos de seguridad, políticos y socioeconómicos, y mecanismos para el seguimiento y evaluación de los acuerdos que salgan de Kampala.

"Las dos delegaciones volvieron a Kampala el 4 de enero, enviando así una clara señal de su compromiso con el diálogo y con acabar el conflicto por medios pacíficos", señaló Kiyonga.

Las conversaciones de paz comenzaron en un ambiente de tensión el pasado 9 de diciembre y se aplazaron hasta 2013 el día 21 del mismo mes.

El M23 lo forman soldados congoleños amotinados, algunos de ellos miembros del antiguo CNDP.

Los rebeldes del M23 tomaron el pasado 20 de noviembre la estratégica ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, rica en minerales y fronteriza con Ruanda, lo que provocó el desplazamiento de cientos de miles de personas y amenazó con un conflicto de repercusiones regionales.

Once días después, los amotinados, que aún controlan zonas de Kivu del Norte, abandonaron la ciudad y cumplieron con un llamamiento de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos que dio pie a un proceso de negociación con el Ejecutivo de Kinshasa, en respuesta a las demandas del M23.

La RDC está inmersa todavía en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos y tiene desplegada en su territorio una ingente misión de la ONU.