El Consejo de Seguridad de la ONU señaló hoy su satisfacción por la firma de un acuerdo entre las partes enfrentadas en la República Centroafricana, pero insistió en la necesidad de que se implementen de forma rápida y sincera.

La coalición rebelde Séléka y el Gobierno de ese país africano alcanzaron hoy en Libreville (Gabón) un acuerdo para zanjar la crisis, que incluye un alto el fuego, un gobierno de transición durante un año y la permanencia en el poder del presidente, François Bozizé.

Los miembros del Consejo de Seguridad destacaron la necesidad de una "rápida aplicación de los estos acuerdos y pidieron que todas las partes las implementen de buena fe", señaló una declaración del órgano de Naciones Unidas.

Además, los quince miembros del Consejo urgieron a las partes a que permitan el libre acceso a todas las personas necesitadas de ayuda humanitaria y que "liberen inmediatamente" a todos los civiles retenidos por grupos armados.

Finalmente, el Consejo de Seguridad manifestó su "seria preocupación" por las informaciones sobre posibles violaciones a los derechos humanos, en concreto los ataques a minorías étnicas, el reclutamiento de niños y la violencia sexual.

"Estas actividades deben cesar inmediatamente y los responsables de esas violaciones deben rendir cuentas", afirmó el Consejo de Seguridad de la ONU.

La coalición Séléka, compuesta por cuatro grupos rebeldes, se alzó en armas en el norte del país en diciembre al considerar que Bozizé no había respetado unos acuerdos de paz firmados en 2007.

Esos tratados contemplaban -entre otros asuntos- la integración de combatientes rebeldes en el Ejército centroafricano, la liberación de una serie de prisioneros políticos, y el pago a los milicianos sublevados que optaran por el desarme.