El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos expresó hoy su "profunda consternación" por la ejecución el miércoles en Arabia Saudí de una joven ceilandesa, decapitada por la muerte en 2005 de un bebé al que cuidaba.

"Estamos profundamente preocupados por las informaciones acerca de las irregularidades durante su detención y juicio, incluido el hecho de que no hubo un abogado presente para asistirla en momentos clave de los interrogatorios y el juicio", dijo en una conferencia de prensa el portavoz del Alto Comisionado, Rupert Colville.

El portavoz apuntó también que durante el proceso no se tuvieron en cuenta las denuncias de Rizana Nafeek de que había sido agredida y forzada a firmar una confesión bajo presión de las autoridades.

Rizana Nafeek llegó a Arabia Saudí en 2005 para trabajar como empleada del hogar, y a la semana de empezar a trabajar en una familia saudí ocurrió la muerte del bebé al que cuidaba.

Colville agregó que "pese al certificado de nacimiento que mostraba que era menor de edad cuando ocurrió la muerte del bebé y a las repetidas expresiones de preocupación por parte de la comunidad internacional, fue declarada culpable de asesinato, sentenciada a la pena capital y decapitada".

El Alto Comisionado de Naciones Unidas reiteró su "grave preocupación por el fuerte incremente del uso de la pena capital en el reino de Arabia Saudí desde el año 2011".

La ONU no tiene cifras concretas sobre el incremento de la aplicación de la pena capital por parte de las autoridades saudíes, pero citó las que maneja Amnistía Internacional (AI).

Según estas cifras, 27 personas fueron ejecutadas en 2010, entre ellas cinco extranjeros; 82 personas en 2011 (26 extranjeros) y 79 personas en 2012 (27 extranjeros).