Las entidades financieras portuguesas redujeron en diciembre su dependencia de los préstamos del Banco Central Europeo (BCE), cuyo valor alcanzó su nivel más bajo de los últimos diez meses.

De acuerdo con las estadísticas divulgadas hoy por el Banco de Portugal, las entidades lusas recibieron 52.800 millones de euros en créditos durante el último mes del ejercicio 2012, 1.800 millones menos que en noviembre.

Estas cifras se encuentran lejos del máximo registrado en junio de 2012, cuando la dependencia del BCE alcanzó un nuevo récord con 60.500 millones de euros en préstamos.

Aún así, durante el pasado año la banca lusa incrementó sus peticiones al órgano comunitario hasta situar la media mensual en 54.600 millones de euros, un 23 % más que en 2011.

El volumen de los préstamos concedidos por el BCE es un indicador de las necesidades de liquidez de las entidades financieras de cada país.

En el caso de Portugal, la presión a la que los mercados sometieron a su deuda soberana -reflejada en que los inversores exigen mayores intereses para comprar sus títulos- también encareció las emisiones de deuda de la banca lusa, que apenas ha recurrido a este mecanismos desde entonces.

La estatal Caja General de Depósitos logró regresar recientemente al mercado y colocó 500 millones de euros en títulos a tres años a cambio de una penalización del 5,6 %, mientras que el Banco Espírito Santo (BES) consiguió hoy emitir su deuda a cinco años por poco menos de un 5 % de interés.