El presidente de la Unión Socialcristiana (CSU) y jefe del Gobierno de Baviera, Horst Seehofer, ha exigido de a los liberales (FDP, sus socios de coalición en Berlín, que acaben con sus guerras intestinas y se centren en la recuperación del partido, en mínimos de popularidad.

"El éxito no puede llegar si se dedican sin pausa a hablar de estrategias y personal", advierte Seehofer en declaraciones hoy al rotativo "Süddeutsche Zeitung", en las que critica los ataques de los propios liberales a su líder, el vicecanciller federal y ministro de Economía, Philip Rösler.

Seehofer defiende la continuidad de la coalición que dirige la presidenta de los cristianodemócratas (CDU) y canciller federal, Angela Merkel, con la CSU y el FDP y asegura que el pequeño partido bávaro no ataca a Rösler como lo hacen algunos de sus propios correligionarios.

Durante la tradicional reunión de Reyes del FDP este domingo en Stuttgart, el ministro alemán de Cooperación y Desarrollo, Dirk Niebel, calentó aún más la crisis de los liberales al criticar abiertamente a su compañero de partido Rösler y responsabilizarle de la pérdida de popularidad de su formación.

Las encuestas indican que los liberales podrían quedar fuera tanto del Parlamento de la Baja Sajonia, donde se celebran elecciones regionales en dos semanas, como del Bundestag, la cámara baja alemana, en los comicios generales del próximo otoño.

También desde la CDU de Merkel y por boca de su líder parlamentario, Wolfgang Bosbach, se ha criticado el trato que los liberales dan a su presidente Rösler, cuyo futuro político depende de si su formación logra el acceso a la cámara de Hannover.

"También para el FDP es válido el viejo principio: o se apoya al presidente del partido o se le derroca", afirma Bosbach en el rotativo "Mitteldeutsche Zeitung", en el que acusa a los liberales de "no jugar limpio" con su presidente.

Los liberales "no pueden continuar con esa tortura hasta las elecciones al Bundestag", advierte el alto dirigente de la CDU, defensor también de la actual coalición en Berlín, cuya continuidad ve amenazada por el bajón de popularidad de su socio menor.

Entre tanto, el presidente de la oposición socialdemócrata, Sigmar Gabriel, considera que los liberales se han convertido en una formación superflua y de la que puede prescindir la política alemana a la vista de lo sucedido en su reunión de Stuttgart.

En declaraciones hoy al rotativo "Die Welt", Gabriel comenta que "los liberales de hoy solo quieren vender a la gente a los mercados. En realidad no son liberales y por ello no son ya necesarios, da igual que persona se encuentre a su cabeza".