El Gobierno de la capital argentina asume a partir de hoy la responsabilidad en el servicio del metro de Buenos Aires tras un año de litigios con el Ejecutivo de la presidenta Cristina Fernández por el control de este servicio que a diario utilizan cerca de un millón de personas.

La Administración de la ciudad de Buenos Aires es desde hoy el nuevo responsable de la red de metro, cuya operación está bajo concesión de una empresa privada, tras concretarse el traspaso desde la órbita del Estado nacional.

El traspaso se concretó tras un año de batalla política entre el Ejecutivo de Fernández y el alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, uno de los líderes de la oposición en Argentina.

En enero de 2012, el Gobierno de la capital firmó con el Ejecutivo nacional un acta para el traspaso del servicio de metro.

Sin embargo, debido a la negativa del Gobierno nacional a traspasar también recursos para subsidiar el servicio, el Ejecutivo de Macri desconoció luego el acta firmada, lo que derivó en un serio conflicto, que se profundizó en agosto con una dura huelga de los trabajadores del subterráneo.

Finalmente, en noviembre pasado, Macri anunció que la ciudad se haría cargo del servicio a partir del 1 de enero de 2013 y reveló que había encargado al metro de Barcelona una auditoría del subterráneo de Buenos Aires.

Esa auditoría, según afirmó el propio alcalde, concluyó que "el servicio está en situación critica", con "equipos obsoletos que se transforman en peligrosos" y "problemas de vías, de comunicación y de señalización" por falta de inversión por parte del Gobierno nacional.

Además, la auditoría advirtió sobre el mal estado de algunas vías, especialmente en la línea A, cuyo equipamiento está a punto de cumplir cien años.

Por eso, a partir de hacerse cargo de la red, el Gobierno porteño anticipó que por un período de 60 días la línea A será cerrada para realizar trabajos de modernización.