El primer ministro egipcio, Hisham Qandil, negó hoy que el país esté "en quiebra" pese a los graves problemas que atraviesa su economía, en particular el alto déficit presupuestario.

En una rueda de prensa, Qandil subrayó la necesidad de tomar medidas para minimizar ese déficit, incluida la aprobación aún pendiente de un préstamo de 4.800 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI), la lucha contra la corrupción y la mejor aplicación de los subsidios.

Además, reconoció que los últimos "problemas en el terreno político han influido de manera negativa en la economía", lo que motivó la suspensión de las conversaciones con el FMI y una caída del turismo.