La presidenta electa de Corea del Sur, Park Geun-hye, y el presidente estadounidense, Barack Obama, coincidieron hoy por teléfono en la necesidad de cooperar para encarar la situación en la península coreana tras el reciente lanzamiento de un cohete norcoreano.

En una llamada efectuada por Obama para felicitar a Park por su victoria en las urnas del pasado miércoles, ambos analizaron la situación y coincidieron en la necesidad de cooperar para gestionar "las provocaciones" norcoreanas, según explicó en un comunicado el partido de esta líder surcoreana, el Saenuri.

Tanto Seúl como Washington consideran que el cohete de largo alcance que Pyongyang lanzó para poner en órbita un satélite el pasado 12 de diciembre encubre una prueba de misiles balísticos que violaría dos resoluciones de la ONU que prohíben al régimen comunista realizar ensayos de este tipo.

Los dos líderes subrayaron además la necesidad de estrechar lazos en otros terrenos al margen de la seguridad, indicó el documento.

Además de felicitar también a Obama por su reciente victoria electoral, Park transmitió también su pésame al presidente estadounidense por la matanza en una escuela de Newtown que tuvo lugar la pasada semana.

La conversación se produce un día después de que la presidenta electa, que tiene previsto asumir su cargo el próximo 25 de febrero, comunicara al embajador estadounidense en Seúl, Sung Kim, su deseo de reunirse pronto con Barack Obama.

A lo largo de su campaña, Park subrayó la importancia de la alianza entre Seúl y Washington y se comprometió a reforzar los lazos en el futuro.

Estados Unidos, que apoyó a Corea del Sur en la contienda que enfrentó a las dos Coreas (técnicamente aún en guerra) entre 1950 y 1953, se compromete defender a su aliado en caso de agresión y mantiene 28.500 efectivos en territorio surcoreano.